En los últimos años hemos visto la tendencia a llevar un modo de vida sano, más equilibrado y respetuoso con la naturaleza que nos rodea. Apoyando este cambio en la mentalidad de las personas, han aparecido más y más rutinas de ejercicio para hacer en la casa o en la calle. Productos orgánicos cada vez más fáciles de encontrar y varias “dietas” que dicen mejorar el funcionamiento de nuestros cuerpos, como el vegetarianismo o vegetarismo.

Por. María José Dodard

El vegetarismo en realidad no es una “dieta”, es una forma de vida y de alimentación que le aporta diversos beneficios a nuestro sistema y puede o no, hacernos adelgazar.

¿Qué es el vegetarianismo?

Es el régimen alimentario en el que la persona deja de consumir todo tipo de carne, pero consume otros productos de origen animal, como los huevos, la leche o el queso. La verdad es que cada persona tiene un enfoque diferente de lo que es ser vegetariano: los vegetarianos puros no consumen ningún alimento animal, pero si usan los productos provenientes de ellos.

Existe también el ‘veganismo’, que es el rechazo total de cualquier producto animal o de origen animal, ya sea en la alimentación o en la vida diaria, (maquillaje probado en animales, gelificantes en las gomitas, etc…).

Existen también:
— Los “lacto vegetarianos”, que sí consumen leche.
— Los “ovo vegetarianos”, que aceptan la ingesta de huevos.
— Los “frugívoros”, que consumen únicamente fruta.
— Los “pescetarianos”, que no comen productos provenientes de los animales terrestres, solo pescados y mariscos.

¿Por qué volverse vegetariano?
Varias razones pueden impulsarnos a adoptar esta forma de vida. Empecemos con la primera y más simple, la alimentación. Algunas personas a medida que van pasando los años se vuelven intolerantes a la carne (res, pollo y cerdo), porque les impresiona el aspecto de la carne cruda o la sangre, o bien la textura en la boca. Sin hablar de los problemas de digestión que las proteínas animales les generan.

La segunda razón es por salud, algunos estudios han demostrado que consumir carne en exceso puede causar enfermedades cardiovasculares, ya que aumenta el colesterol.

Las razones éticas son también importantes, empezando por el rechazo a las malas condiciones en las que viven los animales en las granjas (poco espacio y la crueldad a la hora del sacrificio).

El impacto de la industria ganadera sobre el medio ambiente es otro tema que ha tomado cada vez más fuerza, ya que las asociaciones como PETA (Por la Ética en el Trato Animal), han logrado demostrar que la producción de carne es una de las principales causas del cambio climático, las aguas residuales y la deforestación.

La religión es otro factor que influye en la decisión de volverse vegetariano/vegano, en la Hinduista por ejemplo, las vacas son sagradas, se condena el sacrificio de animales y el consumo de su carne. En la Budista, porque equivale a matar a un humano, ya que existe la posibilidad de haber sido un animal en una vida pasada.

¿Decisión personal o tendencia?
Volverse vegetariano es ante todo una decisión personal, que no debe tomarse a la ligera, ni por obligación, ya que va a modificar su estilo de vida y si quiere que dure, debe estar 100% convencido de lo que está haciendo. Hoy en día muchas personas adoptan el vegetarianismo como parte de un estilo de vida saludable, dentro de este grupo podemos encontrar las personas “flexitarianas”, que comen varias veces a la semana platos vegetarianos, sin definirse como tal.

Existen otros tipos de regímenes alimentarios que deben ser seguidos por decisión personal o salud, y no por moda; hablamos de la alimentación sin gluten o paleo. Cada persona debe encontrar lo que le conviene, sin imponer su elección personal a quienes la rodean.

¿Y la nutrición en todo esto?
Una persona necesita carbohidratos, grasa y proteínas para que el sistema funcione correctamente, son lo que llamamos macro nutrimentos. Son indispensables para el buen desarrollo de todo el sistema. Al dejar de comer carne, se podría pensar que los aportes en proteína no van a ser alcanzados, pero esto es falso. En las verduras y granos se encuentran a veces más proteínas que en la misma carne, por esto es muy importante informarse antes de volverse vegetariano, para saber qué alimentos consumir y evitar cualquier carencia.

Los alimentos que tienen más proteína son los frutos secos (maní, almendras, pistachos), los granos (fríjoles, garbanzos y lentejas) los champiñones y arvejas y la soya. No hay que olvidar los cereales (quinua por ejemplo), que aportan otro tipo de nutrientes importantes para el cuerpo.

antojitos mariajose

¿Quieren ensayar el modo de vida vegetariano? ¡Les propongo algunas recetas simples, pero deliciosas, con las que sorprenderán a más de uno!

Humus
1 taza de garbanzos (de lata o cocinados en agua).
1 cucharada de puré de ajonjolí.
Ajo, jugo de limón, sal y pimienta.
Poner en la licuadora los garbanzos y el puré de ajonjolí. Sazonar al gusto con ajo, jugo de limón sal y pimienta. Poner un poco de aceite de oliva para una textura más cremosa. Servir con verduras cortadas en bastoncitos, acompañando otros platos, o bien, sobre una tostada de pan integral.

Pasta asiática (4 porciones)

200 gramos de fideos soba (pasta china).
150 gramos de habas.
2 zanahorias ralladas.
1 pimentón cortado en cubitos.
1 cebolla picada finamente.
Perejil, sal y pimienta.

Para la salsa:
2 cucharadas de humus.
2 cucharadas de salsa soya.
1 cucharada de aceite de oliva.
Un poco de picante (opcional).
1 cucharada de miel o miel de maple.
2 cucharadas de vinagre de arroz.
1 cucharadita de páprika.
Cocinar las habas en agua de 5 a 10 minutos y la pasta según las instrucciones, mientras tanto, poner a saltear la zanahoria con la cebolla y el pimentón. En un recipiente mezclar todos los ingredientes de la salsa y cuando las habas y la pasta estén cocinadas, agregar a la sartén y mezclar bien. Ponerle perejil, sal y pimienta al gusto. Agregar la salsa y cocinar un minuto más. Servir caliente.

Waffles vegan (para 6 waffles)
150 gramos de harina de trigo.
50 gramos de harina de arroz o maizena.
1 cucharadita de levadura.
1 cucharada de miel.
25 centilitros de leche de almendras (o cualquier leche vegetal).
Mezclar todos los ingredientes y cocinar en la wafflera. Poner los toppings a gusto (frutas y crema de avellanas, etc.).

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