Juan Roberto Vargas

Por: Magda Egas – Fotos: Santiago Castro

Ya son más de 25 años de carrera de este periodista, que se ha hecho a pulso. La vida y sus azares le han permitido recorrer este largo camino y seguir avanti: a los 19 años tuvo que cubrir la tragedia del vuelo 203 de Avianca; a los 20 los carros bomba del narcoterrorismo; a los 21, la entrega, la fuga y la muerte de Pablo Escobar… Juan Roberto Vargas es un hombre que tiene mucha historia por contar y que le demuestra a las nuevas generaciones de periodistas, que la noticia está más allá de una pantalla y un escritorio.

Ha pasado por la ‘academia’ de los mejores en este oficio: Juan Gossaín, Aris Vogel, Julio Sánchez Cristo, Enrique Santos y Yamid Amat, entre otros, hasta convertirse a sí mismo en escuela.

Como un regalo de la naturaleza, su piel ha escondido cuidadosamente el paso de estas batallas; es mucho más joven de lo que se ve en televisión y cualquiera envidiaría su piel.

Ha sido un verdadero periodista, de grabadora y cámara en campo. ¿Eso cómo y de quién lo aprendió?
Tuve la fortuna de tener como maestros a quienes son considerados los ‘grandes’ de este oficio en Colombia. Mi primer gran maestro fue Juan Gossaín en RCN Radio. Luego tuve la oportunidad de irme a trabajar con Aris Vogel, en el noticiero TV Hoy. Ahí arranqué esa aventura de la televisión y un buen día después de casi año y medio, me llamó Yamid Amat.

Desde niño yo quería trabajar con él, era el inicio de 6 a.m. / 9 a.m., y su sistema informativo (que significó el cambio de paradigma del periodismo nacional). A mí en la universidad me decían el celador, porque yo siempre andaba con un radio en la oreja. Mi carrera se partió en dos con esta llamada.

Yamid me llama para hacer parte de CM&. La competencia con QAP era un duelo de titanes y, con el respeto de mis colegas, eso no se volverá a ver. Después me fui para El Tiempo y estuve con Enrique y Rafael Santos, era editor judicial del periódico más importante del país. Posteriormente, trabajé con Julio Sánchez Cristo y con todos me fue muy bien.

La gran lección que le dejó Yamid
Él me enseñó a cultivar el olfato periodístico, el rigor, la tenacidad y quizás la lección más dolorosa, forjar el carácter.

¿Y cómo llega a Caracol Televisión?
Recuerdo que una vez estaba en Roma para una entrevista con Juan Pablo II, ya era media noche, cuando recibo una llamada, era Yamid: “‘Hola muchacho, me llamó don Julio Mario Santodomingo a ofrecerme la dirección del noticiero del canal privado de Caracol y quiero que usted y Néstor Morales se vengan a presentar”. ¿Yo presentando?- le dije- Y su respuesta fue: “sí, usted tiene madera para presentar noticias, además tiene calle y eso da credibilidad”. Lo cierto es que estoy donde estoy, por él.

Periodista deportivo, económico, político… ¿ese debe ser el paso de los verdaderos periodistas?
En Colombia se estaba incubando una escuela, que quizás CM& y QAP empezaron a romper. La gente saltaba a un set de noticias sin ‘ton ni son’. Yamid decía que un presentador debe tener mundo, barro y que lo que dice se le debe creer. Hoy en día, cuando un periodista me dice que no pudo hacer la entrevista a la fuente, cuando yo he estado parado horas ahí esperando lo mismo, no le creo. Obviamente uno como líder debe buscar nuevas estrategias para motivar a la gente, no solo es reprimir, es enseñar y ponerle retos.

Ha tenido que cubrir eventos gloriosos y eventos dolorosos como el vuelo 203 de Avianca. ¿Cuál es el recuerdo más triste?
Quizás es ese; tenía 19 años y en RCN Radio no había nadie más que fuera a cubrir ese evento, me mandan a mí en una móvil y me dicen que en Soacha explotó algo. Al llegar me encuentro con una imagen dantesca y me iba dando la pálida. Después vinieron los carros bomba y el narcoterrorismo, yo tenía 20 años, a los 21, me tocó cubrir la entrega, la fuga y muerte de Pablo Escobar. Hoy en día, cuando miro hacia atrás me doy cuenta de lo osado que fui.

“Creo que los verdaderos periodistas mártires son los de provincia, en Bogotá de alguna manera hay elementos que ayudan, pero un colega en Arauca o en la Guajira está solo… es muy fácil hablar de libertad de prensa desde acá.”

Después de este cúmulo de experiencias, un día se va para Panamá, ¿cómo fue eso?
Lo de Panamá fue un año y medio sabático. Por casualidad en una conferencia conocí al dueño del grupo de medios más grandes de allá, se me acercó y dijo: “vi su charla y la pasión con las que habla. El periodismo colombiano es muy “verraco”, por qué no se viene un tiempo y me asesora”. Yo estaba muy amenazado y mi señora me dijo: “Vámonos por un tiempo”. Me fui “a descansar” y terminé trabajando 3 veces más, porque le imprimí la fuerza y la chispa a esos noticieros con muy buenos resultados. Quedé con muchos contactos, es una cultura fascinante, pero muy diferente a la nuestra.

Llega a Colombia nuevamente y lo nombran director de noticias Caracol, ¿alguna vez soñó con eso?
Sí, lo soñé muchas veces. Para mí era más meta ser director que presentador, yo decía: quiero dirigir, a mí me gusta hacerlo.

Claro que antes hubo un intermedio. Cuando llegué de Panamá me nombran director de Noticias de Blu Radio y ahí, el reto era armar una redacción de radio con la gente de televisión. Estando en eso y con ‘Los Informantes’, las directivas de Caracol me llaman y me dicen: “Luis Carlos Vélez se va para EE.UU., y queremos que usted asuma la dirección del noticiero”.

¿Qué sintió?
Muchas cosas en la mente y el corazón, no lo esperaba, pero siempre lo soñé y me preparé para eso.

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Luis Carlos Vélez dejó un punto alto en sintonía… la gente le criticaba tantas apariciones en cámara… ¿Cómo asumió las cosas usted?

Luis Carlos es una persona que genera sentimientos encontrados, lo admiro mucho, es muy pilo y es un buen ambicioso, porque es trabajador. Él dejó una base muy bien montada, decidimos ahondar y meterle más periodismo: recorrer el país contando historias, apoyando a la gente y haciendo revelaciones.

Soy un convencido de las nuevas generaciones, pero todo a su tiempo. No puedo mandar a La Habana (Cuba) a una persona que no sabe quién es Romaña o Joaquín Gómez. A ese tipo de cubrimientos envías gente con experiencia, mientras tanto coges a los nuevos y los fortaleces. Ellos lo sufren porque soy muy exigente.

¿Cómo ve el proceso de paz? ¿Los periodistas están informando la verdad de  lo que está pasando allá?
Más que decir sí, en Cuba se está cubriendo lo que realmente está pasando, creo que el gran problema del proceso de paz ha sido el hermetismo desmedido que ha hecho que se tejan todas esas versiones. Más allá de eso,mepreocupa que los periodistas no estamos preparados para cubrir el eventual nuevo país que se va a armar después del proceso de paz.

 ¿Cuál ha sido el ingrediente para hacer al noticiero diferente?
Así nos digan “enmermelados”, este es un noticiero que ha tumbado gobernadores, alcaldes y descubierto temas de corrupción graves.

¿Le da miedo?
Creo que los verdaderos periodistas mártires son los de provincia, en Bogotá de alguna manera hay elementos que ayudan, pero un colega en Arauca o en la Guajira está solo… es muy fácil hablar de libertad de prensa desde acá.

“Creo que la transparencia es la clave. Aquí en Caracol hablamos de frente, si yo tengo que decirle algo a alguien, bueno, malo o feo, se lo digo en la cara. A mis hijos les digo, así sea la cosa más boba, díganlo de frente y asuman.”

Todos sus éxitos son consecuencia de esa tenacidad, veracidad y profesionalismo. ¿Cómo se define?
Como un bendecido. Que a uno le paguen por hacer lo que le gusta es una bendición de Dios y llegar a donde he llegado aún más. Esto ha sido fruto del trabajo de 25 años, rompiéndome el lomo con gusto. ¡Al que le gusta le sabe y eso se nota!

Estoy comprometido con este momento histórico que vive el país. En este año y medio que llevo como director ha sido difícil enfrentar el odio de la gente en las redes sociales. Muchos tienen críticas valederas, pero hay otras con insultos tenaces. Otros dicen que gracias a nosotros pudieron hallar soluciones.

¿Es malgeniado?
Entre las 5 y las 8 de la noche traten de no estar cerca de mí (risas). Soy muy explosivo, pero nadie puede decir que le he faltado al respeto.

Ha entrevistado a muchos personajes nacionales e internacionales. ¿Cuál lo marcó?
Bueno: el Santo Juan Pablo II, fue una experiencia hermosa. Fidel Castro es un tipo fascinante; el mismo Chávez, su magnetismo era una maravilla (al margen de sus ideologías). Recuerdo que nos hizo esperar por cerca de 4 horas, cuando entró con su gabinete y sus hijas del brazo, me dice: “yo me imaginaba que tú eras más viejo, eres un niño”. Voltea y le dice a su hija: “nunca te cases mujer, él es el hijo del demonio, de Leviatán. Tú eres el hijo de Uribe, te pareces a él”. El tipo tenía un magnetismo increíble.

Para mal, muchos. Popeye es un tipo siniestro, cínico, ufanándose de sus asesinatos y contándolos como si fueran anécdotas.

FSC_7571Siempre amable, siempre cálido, siempre dispuesto…UN VERDADERO PROFESIONAL

¿Cómo ve a sus competidores?
Por la ‘Guri’ profeso un gran respeto, somos amigos, vivíamos en el mismo edificio. Admiro a Álvaro García (en Red +Noticias), a Yamid en CM& y en City TV al maestro Darío Restrepo.

Hábleme de su esposa y sus hijos.
Mi esposa es hija de militar y decía que no se casaba con uno porque quería tener cerca a su marido. Me dice que yo soy peor, porque viajo mucho, nunca estoy en la casa, que vivo en comisión (risas). Ella ya aprendió a amar esto. Llevamos 18 años de casados y ha sido testigo de los sacrificios, de las derrotas, de los triunfos y de las alegrías. A mi hijo mayor casi no lo vi crecer porque yo trabajaba los fines de semana, también tengo una chiquita de 9 años y tenemos una familia muy linda.

¿Alguno quiere ser periodista?
Sí, el mayor. Él creció aquí entre cámaras, está terminando el bachillerato y se va a estudiar fuera del país. Quería ser periodista deportivo, pero hace poco me dijo. “yo quiero ser como tú papá, periodista de guerra”. Yo le respondí: “pero si aquí no va a haber guerra”. Vamos a ver qué pasa…

¿Cuál es el secreto para ser: el director, el padre y el hombre claro que conocemos?
Creo que la transparencia es la clave. Aquí en Caracol hablamos de frente, si yo tengo que decirle algo a alguien, bueno, malo o feo, se lo digo en la cara. A mis hijos les digo, así sea la cosa más boba, díganlo de frente y asuman.

La televisión es de egos, esta caja marea mucho y aquí los verdaderos maestros son los camarógrafos. Además esto es un asadero de pollos, un día estás arriba, mañana abajo y uno no sabe qué pueda pasar.

DEFINA:
Álvaro Uribe: polémico.
Presidente Santos: retos.
La Habana: esperanza.
La paz: anhelo.
El futuro de Colombia: incierto, pero fascinante.
El periodismo de hoy: lleno de contradicciones.
El consejo ideal para ser el mejor: ser uno mismo.

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