UN ESTILO LLAMADO JUAN CARLOS GIRALDO

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Un hombre guapo, que impone la moda tan solo con su presencia, uno de los más destacados periodistas colombianos especializados en el tema, un juez implacable en su programa, e indudablemente, ¡un fashionista de tiempo completo!

Por: Magda Egas y Cristy Jiménez
Fotos: Andrés Reina
andresreinafotografo@gmail.com
Instagram: @andresreinafoto

Llevábamos tras esta entrevista varios meses, pero los continuos compromisos de nuestro invitado lo habían hecho imposible. Por fin llegó el día y con gran sencillez y ese carisma natural nos abrió las puertas de su casa y de su vida. Todo en él está relacionado con la moda, su amor por el tema no es reciente, lo lleva en sus venas, pues prácticamente desde el taller de costura de su mamá, se fue forjando lo que es ahora: toda una autoridad. Es jurado en el programa ‘Desafío Fashionista’, a través de su portal web jgiraldoreporta.com responde inquietudes de moda a sus seguidores y recientemente se estrenó como empresario con su marca de ropa “Tú a tú”.

¿Cómo fue el comienzo?
Se remonta a mi niñez, cuando mi mamá y mi papá se separaron (estando nosotros muy chicos), ella creó un taller de costura. Inició cosiéndole a amigas y conocidas.

Desde niño fui muy apegado a mi mamá y como era necio, para controlarme me mantenía en su taller. Yo siempre estaba haciendo tareas en la mesa de corte, o en una máquina, o en la otra. De alguna manera por ósmosis (y otro poco tocando), empecé a aprender sobre  telas, texturas, colores y cortes. “Sin querer queriendo”, de oír a mi madre hablar con sus clientas fui aprendiendo.

Tengo una anécdota y es que para el bautizo de mi hermano Jorge, fuimos a comprar ropa y en el almacén había unos zapatos “cocacolos” azules y blancos, me gustaron los ojales de los cordones, eran dorados, eso me pareció sensacional. Tenía 5 o 6 años y mi mamá me los compró. Yo los llamaba los ‘zapatos de oro’ y me los quería poner para todo (risas). Ella nos dejó ser libres y usar lo que queríamos. Mis hermanos tuvieron pelo largo y ‘cola de caballo’ y a ella no le gustaba, pero siempre nos respetó.

Con el tiempo crecí y de adolescente me fascinaba vestirme bien, entonces se llegó el momento en que empezó a pedirme opiniones: “¿qué te parecen estos botones para esta chaqueta?, ¿y este forro?” Se empezó a dar cuenta que tenía buen gusto y podía aportarle y así me fui involucrando. Empecé a ser yo quien compraba los insumos.

¿El alumno empezó a superar a la maestra?
Sí, un poco. Tanto que la gente creía que yo iba a ser diseñador, pero en el colegio me limitaron con algo: los profesores me decían que no sabía dibujar, entonces en mi cabeza quedó grabado eso. Me preguntaba: ¿cómo voy a estudiar diseño si ‘soy zurdo de las dos manos’? Y hay que ser honestos, yo hacía un pesebre y José, María, el burro y el buey eran iguales (risas).

Amaba ir al colegio a socializar, a mi mamá la llamaban y le decían: “él cree que esto es un club”. A mí me encantaba ir a hablar con mis compañeros, me gustaba el español, la geografía, pero que no me preguntaran de biología.

Cuando crecí estudié Periodismo, empecé a ejercer y me desvinculé del tema.

¿Estudió Periodismo, pero después se especializó en moda?
Yo estudié moda, pero ya estaba ejerciendo como periodista. Inicié haciendo estudios de alto impacto ambiental para empresas públicas de Medellín, incluso llegué a pensar que me iba a dedicar a las relaciones públicas, por aquel gusto de socializar, pero me apasionaba leer y escribir.

En ese momento me llaman para hacer Eureka. com.co, el primer portal de internet de El Colombiano, era una página estática, había una noticia del día, otras pequeñas y ahí me encargaba del entretenimiento: cine, reseñas de restaurantes, ir a Colombiamoda, etc. ¡Estamos hablando de hace más de 25 años!

Empecé a conocer gente importante de la industria de la moda, asistía al Concurso Nacional de Belleza y así sucesivamente. Luego me trasladan al impreso y les propongo a mis jefes innovar con una sección de cocina. ¡Me encanta! Elegía un tema o ingrediente, buscaba recetas, alguna obra de arte relacionada, un chef y a la página le empezó a ir muy bien.

Luego me fui a estudiar a España Periodismo de moda, la gente se reía porque en esa época había periodistas de deportes, de política, de economía, pero no de esa área. Después regresé al mismo medio y empecé a hablar del tema con más seguridad, el conocimiento da convicción.

¿Cómo llegó a Cromos?
En el año 2000 me buscaron de la revista, con María Elvira Bonilla. Siempre me ha impresionado, que si uno trabaja duro por lo que quiere, tarde o temprano lo consigue. Desde niño a mi casa llegaba Cromos y yo decía: ¡que dicha hacer el Minicromos! Y terminé haciendo varios en mi carrera.

¿Cómo fue la llegada de Medellín a Bogotá?
Me vine para poder trabajar en Cromos, vivía en un apartamento muy pequeño, le decía el “apartacama”. Fue un cambio contundente, porque venía de una casa enorme, con un patio central gigante. A veces, cuando iba manejando y me perdía en la ciudad, me tocaba parar un taxi y decirle que me guiara hasta donde necesitaba ir. Trabajaba en un edificio de la 93, luego nos pasaron para El Espectador y allí escribía para Cromos, para la revista del jueves y para la revista del domingo del periódico.

Aprendí mucho porque María Elvira es una mujer muy exigente. Luego llegó Jairo Dueñas a la dirección, trabajamos muy bien, ahí decido irme a Italia a estudiar Apreciación Periodística de Moda.

En el año 2006 me llamaron de Fucsia, me ofrecieron la subdirección de la revista, trabajé 6 años allí. Me fui preparando y he tenido la oportunidad de estar en las ferias más importantes del mundo, en las pasarelas de París, Nueva York… sentarse en un desfile de Chanel o poder entrevistar a Giorgio Armani no tiene precio.

Es crítico de moda, pero ¿a quién cuestiona más, a los políticos, a los artistas o a la gente del común?
Con la gente del común no me meto porque cada persona se viste acorde con sus gustos y posibilidades, no tienen a nadie que los oriente. En el caso de personalidades públicas, la popularidad trae consigo cosas buenas y malas, en esa última estoy yo (risas). Los artistas y quienes pertenecemos al medio estamos expuestos y nunca había existido un personaje que se les “metiera al rancho” como lo hice.

En el año 2013 inició la internacionalización de mi carrera con el canal Discovery Home and Health, en un papel muy crítico. Después de muchos casting entro a’ Desafío Fashionista’, en un rol de juez exigente. Estando ahí me llaman de Caracol Televisión y así llego a ‘La Red’.

Usted se ha convertido en un crítico con autoridad y conocimiento de causa. Pero además en el programa no busca hacer daño…
Una de las claves es que no se puede calificar la colección o el vestuario de una persona desde el “me gusta o no me gusta”. Uno debe tener argumentos para decir por qué una colección o una persona está mal.

Colombia está en un proceso de evolución de moda ¿A quién admira de los nuevos talentos del diseño?
Debo decir que de los grandes, con los que crecí, me siento muy orgulloso de ver a una Silvia Tcherassi, a Francesca Miranda, a Beatriz Camacho (porque hacer ropa de hombre en Colombia es para mujeres verracas como ella). De los jóvenes que están en proceso, existe una marca en Bogotá que se llama JUAN, que es muy buena. También Camilo Álvarez, de Medellín. Existen jóvenes con nuevas ideas, hay una joyería que se llama Alma y toman flores y hojas naturales que se inmortalizan con baños en oro, plata u oro rosado. ¡Mucho talento!

Denos algunos tips para “estar vestidos correctamente”.
Hay gente a la que no le interesa estar vestido a la moda, pero sí estar bien vestida. La clave fundamental es conocerse a sí mismo, uno no se puede engañar. Por ejemplo: si una mujer no mide 1.80, no tiene unas piernas largas y delgadas, no se puede poder unas botas arriba de la rodilla (por más de moda que estén).

Hay que ser autocrítico (no autodestructivo), tampoco podemos darnos demasiado palo. La ropa se convierte en la mejor aliada para esconder defectos y resaltar virtudes. Si la persona tiene un poquito de barriga, lo podemos ocultar, igual con el busto y con todo. La ropa termina siendo una aliada importante. Los consejos serían:

-Tener en cuenta cómo somos.
– El clima para el que nos vestimos.
– La edad (nada más triste que ver a una mujer mayor vestida de niña o al revés).
– La ocasión de uso y el oficio. Aquello de que el hábito no hace al monje, es una gran mentira. Uno llega a donde un abogado que no está bien vestido y es una barrera que le resta credibilidad.
– La moda debe adaptarse a la persona, no a la inversa.
– La moda no es cuestión de dinero, sino de buen gusto. A veces la gente cree que por usar
prendas costosas están bien y no es así.

Hay una pregunta diaria y es… ¿qué me pongo hoy? ¿Qué se debe pensar en ese momento?
Es clave saber: a dónde va, qué clima está haciendo, ¡claro que con el cambio climático eso puede variar! (risas), qué va a hacer, cuánto tiempo va a tener la ropa puesta, en caso de que tenga múltiples eventos y no tenga tiempo de cambiarse, que el ‘outfit’ sea versátil y con un accesorio o unos zapatos o el maquillaje pueda cambiar. Generalmente inicio con los apatos, a partir de ahí creo ‘la pinta’.

¿Cómo vestirse para un desayuno?
Es la mañana, no hay que ser tan formales, a veces arriesgarse con blanco o con colores pasteles. También usar colores vivos y explorar. La gente se ‘casa’ con el negro, el gris o café. Por ejemplo, en un coctel el 90% de las mujeres se visten de negro, entonces ellas pasan desapercibidas, cuando se arriesgan a usar un vestido largo verde esmeralda, un naranja, un rojo, un fucsia, sin duda estarán dentro del exclusivo e impactante segmento que llamará la atención.

Es importante aprender a leer las tarjetas de invitación y también hay que decirle a la gente que no se invente códigos de vestuario, a veces ponen: informal- cool, ¿eso qué es?

“Desde niño
fui muy apegado a
mi mamá y como
era necio, para
controlarme me
mantenía en su taller”.

Es mejor no pecar por exceso, hay personas que se ponen el closet entero y se ven  aparatosas. Uno debería mirarse al espejo antes de salir y pensar si puede quitarse algo.

¿Los accesorios cambian el look?
¡Absolutamente! Por ejemplo, un vestido negro puede servir para irse a casar por lo civil, para firmar el divorcio, para un coctel, para una entrevista de trabajo, de acuerdo a como lo combines con los accesorios. Si quieres usarlo señorial, acompáñalo con perlas, si eres joven, ponle una chaqueta de cuero y unas botas; si le pones una chaqueta y unos tenis es para ir a un plan de amigas. A veces es mejor tener más accesorios, que ropa de base, invito a las mujeres a hacer este experimento: por una semana usar camisas blancas y pantalones azules y cambiarle los accesorios, un día una chaqueta, otro día un gran collar, el siguiente una pañoleta, etc. Nadie se dará cuenta que tenía la misma “base”, porque la aderezó diferente.

¿El estado anímico influye en la forma como nos vestimos?
Creo profundamente en eso. El luto a la hora de vestir (en el caso de Colombia negro y en el de otras culturas blanco), no es por moda, es porque es fácil. En un momento tan difícil, en medio de una tristeza profunda, en lo que menos piensa uno, es en cómo vestirse.

¿Un consejo a la hora de comprar ropa?
Elijan la talla adecuada. Muchas mujeres adquieren ropa más pequeña porque están en plan de adelgazar o porque en su cabeza quedó que son talla 8, ¡pero son 10! Obviamente le va a quedar mejor la talla que le corresponde, de lo contrario se va a ver “embutida”. En el caso de los hombres, ellos sí usan la ropa grande, por eso a veces uno ve a unos señores con la costura del hombro caída casi 10 centímetros.

¿Qué no puede faltar en un closet masculino?
Un buen vestido azul oscuro, prefiero este color antes que el negro. Me parece que es más vestidor y que se puede mezclar con diferentes tipos de zapatos y ropa. También un jean y un blazer azul o gris. Creo que si uno va a comprar debe sacarle provecho a la prenda, no adquirir cosas que pasen de moda rápidamente.

¿Qué no combinaría jamás?
La moda está muy arriesgada al combinar seda con cuero muy fácilmente, se combina lana con jean y cada día somos más laxos en eso. No combinaría una tela de sudadera con un material lindo como el terciopelo o el jacquard. Otro pecado de moda sería, los tenis tacón, tampoco soy partidario de los ‘crocs’, aunque me han dicho que son muy cómodos (eso es para usar en la casa). Los jeans sin bolsillos atrás no son favorables, si la mujer es ‘nalgona’ se le nota más y si no tiene, se ve mal. Lo ideal es que tenga bolsillos.

¿Dicta charlas de moda?
Sí, me buscan mucho para dictar conferencias. He tratado de hacerlas muy divertidas y poco académicas. De ahí nació mi portal web jgiraldoreporta. com, son medios digitales y redes sociales, en donde puedo hablarle a la gente de moda de una forma más cercana. Ya tiene dos años y medio.

A través de esos canales y del correo electrónico, la gente envía sus inquietudes, nos preguntan cómo deben vestir para cada ocasión: su primer día de trabajo, cómo vestirse para la primera cita con una persona que les gusta, etc. Lo abrí y a los pocos minutos eran 10 preguntas, luego 100 y así sucesivamente. El año pasado se me quedaron 400 preguntas sin contestar, no alcancé porque no solo contesto, sino que tengo unas piezas gráficas,
para “ilustrar” la respuesta.

A través de este medio la gente se da cuenta que soy diferente al rol que asumo en televisión. A raíz de eso varias empresas me empezaron a buscar, rechacé algunas que no son afines con mi filosofía de vida y un día nos sentamos con mi socio y dijimos: “por qué no vendemos nuestra propia marca”, nos fuimos a Los Ángeles y así nació ‘Tú a tú’. Es una tienda de ropa online en donde lo más caro es de $200.000. ¡Hay súper precios!

Para terminar, cuéntele a los lectores de Femme ¿qué hace para mantenerse así de guapo?
Definitivamente comer bien es fundamental. No solo es consumir ensaladas, ni pollo. Por ejemplo, yo amo el chicharrón y hace unos años decidí que no es grasa, sino proteína, obviamente me doy mi gustico, (pero no todos los días).

Hago ejercicio, estoy haciendo pilates y es muy duro. Creo que desde niños nos deberían inculcar ese estiramiento, así la gente no se enfermaría tanto.

¿Es feliz?
Soy muy feliz con mi familia, amo estar cerca de mi mamá, de mis hermanos, de mis sobrinos y primos. Tengo una familia paisa muy grande y muy unida. ¡Yo digo que entre los vaivenes de la vida he sido muy afortunado!

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