TESTOSTERONA Y ESTRÓGENO

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Los problemas de comunicación entre hombres y mujeres son el pan de cada día, ellas se quedan esperando lo que nunca dirán o harán y ellos las confunden cada vez más. En esta edición veremos por qué “los hombres y mujeres deben aprender a hablar español masculino y español femenino”. Según la psicóloga Antonia Regalado, la solución consiste en “aprender los conceptos básicos de escuchar, aceptar las diferencias, mostrar empatía y entender lo que el otro quiere transmitir”, agrega.

Por: Ángela Cruz
Asesoría: Dra. Antonia Regalado García – Psicóloga. Dirección: Carrera 17 No. 95-78 Consultorio 501 – Celular: 3152988017 / Fotos: Periódico Noroeste – Huffington Post – El Salvador

Lo primero es aceptar que los cerebros de hombres y mujeres procesan la información de diferente manera, lo que los lleva a sentir, pensar y actuar distinto. Sobre el tema hay varios libros, como el de la neurocientífica, Louan Brizendine: ‘El cerebro masculino y El cerebro femenino’. Los hombres, al tener más testosterona, tienen una mayor capacidad de enfoque. Eso tiene sus pros y sus contras a la hora de relacionarnos.

Por ejemplo, cuando ellos están concentrados en algo, es como si no oyeran nada más (logran apagar los estímulos que no son el punto de enfoque). Ellas ahí, piensan que son sordos, o que no les prestan atención porque no les interesan. Incluso pueden responder con un “ajá”, como mecanismo que les permite poder seguir inmersos en aquello en lo que se enfocan, sin mayores distracciones (partido de fútbol, computador, etc…)

Las mujeres por su parte, procesan mucha información al mismo tiempo, fácilmente prestan atención a varias cosas a la vez, por eso les cuesta entender que no las oigan cuando ellos están concentrados en algo.

¿Cantaleta o comunicación?
Es como si los estímulos externos les hablaran, el polvo, la media rota, los vasos fuera de lugar, etc… Esta situación las agobia y la tratan de calmar ordenando continuamente, pero lo peor de todo, es que no saben comunicarles lo que están sintiendo y el desespero las lleva a reclamarles porque no las ayudan y todo está desordenado, justo ahí, se ganan el calificativo de “cantaletosas”, todo por no comprender “el sistema operativo del otro”.

Los hombres por su parte, son literales en la comunicación y asumen que las mujeres también lo son, pero no es así, ellas se molestan porque los hombres no pueden descifrar los encriptados mensajes que les mandan. Por ejemplo, ellos no entienden las quejas porque las escuchan como una opinión, lo que formará otro conflicto ya que ellas esperan una solución.

El teléfono roto entre ellas y ellos
Lograr una buena comunicación con el género masculino tiene un proceso: les gusta que les informen de qué les van a hablar, y de cuánto tiempo deben disponer, para encontrar el momento y el lugar oportuno. Las mujeres por su parte, pueden comunicarse en cualquier lugar, sin importar el tema y mucho menos la hora. Una razón más, donde ellas se sienten rechazadas y ellos frustrados.

“Ninguno es mejor que el otro, ni más
inteligente, sino perfectamente
complementarios”, asegura Antonia Regalado García.

Los hombres son puntuales cuando necesitan transmitir algo, las mujeres van procesando la información con muchos detalles que los desconectarán rápidamente y dejarán de escucharlas.

Lo ideal aquí es entender la diferencia de géneros, “asumir el reto que implica aceptar las transformaciones como una constante en las relaciones afectivas, pasa por entender en su justa medida, los cambios propios de la evolución de la pareja, incluidos los biológicos de hombres y mujeres, los del estado de ánimo de cada uno de los integrantes, o aquellos que tienen que ver con la expresión del afecto, el manejo del tiempo libre, la toma conjunta de decisiones, el trabajo, la comunicación o la vivencia de la sexualidad”, señala la doctora Regalado. “Ninguno es mejor que el otro, ni más inteligente, sino perfectamente complementarios”, agrega.

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