TARJETAS DE INVITACIÓN UNA ROMÁNTICA TRADICIÓN

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A lo largo de la historia, el hombre ha tenido siempre motivos para celebrar con amigos y familiares; pero… ¿se ha preguntado la forma y la evolución de la llamada ‘invitación’? Sí, ese pedazo de papel de innumerables diseños, tamaños y colores que hemos tenido muchas veces en nuestras manos y que utilizamos para reunir a nuestros seres queridos en los eventos sociales. ¡Aquí se lo contamos!

Por: María Claudia Spataro
Fotos: Pexels.com

El origen de las tarjetas de invitación se da con el nacimiento de la imprenta, a fines de la Edad Media. Antes de la invención de ésta por Gutenberg (en la Inglaterra de 1477); los eventos sociales se daban a conocer por medio de un pregonero que caminaba por las calles de la ciudad, anunciando en voz alta las noticias del día. Cualquier persona que alcanzara a oír, formaba parte de la celebración. ¿Lo imaginan? Mientras que en la antigua Roma, en las plazas más importantes de la villa, se convocaba a sus habitantes para transmitirles todo tipo de noticias y anuncios de eventos, entre ellos las próximas bodas.

Arte para invitar
También se utilizaba la invitación hecha por monjes o expertos calígrafos (costumbre que se mantiene hasta hoy), para la marcación de los sobres de una forma más elegante y personal. Dichas invitaciones de boda, limitadas a enlaces de las familias más poderosas y adineradas, resultaban pequeñas obras de arte, equiparables a delicados códices y libros de época. Además del texto base, se añadían complejas reproducciones de los escudos de armas de las familias anfitrionas y se sellaban, una a una (con el sello de la familia o individuo), ejerciendo presión sobre el lacre (cera), para cerrar el sobre.

Tradicionalmente la
invitación para boda era enviada por las
familias de los novios y
adicionalmente, cada
familia hacia su propia invitación.

Estas eran entregadas a mano y a caballo, con doble sobre para protegerlas de lo que pudiera pasar en el camino. Esta costumbre se mantiene hasta nuestros días y algunas invitaciones se entregan en la mano de los invitados.

Exclusivo privilegio
En la Edad Media con la imprenta funcionando, las invitaciones impresas eran privilegio de la realeza y de los nobles; ya que el analfabetismo general no permitía que todos pudieran leer, acceder o encargar la debida invitación en la imprenta.

Así avanzaban con el transcurrir del tiempo las invitaciones, alcanzando en el siglo XVIII (con la producción en masa de las tintas -sin necesidad de grabado), su punto máximo.

Los orígenes de la impresión comercial, ‘las invitaciones de bodas de papelería fina’, se remontan al período inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial. Allí el hombre común, puede democráticamente imitar los estilos de vida y el materialismo de la élite de la sociedad.

Alrededor de este tiempo, figuras prominentes de la sociedad, tales como Amy Vanderbilt, autoridad de la etiqueta y autora del libro ‘Amy Vanderbilt’s Complete Book of Etiquette’ publicado en 1952 y Emily Post, quien escribió sobre etiqueta y diseño de interiores desde 1920, surgieron para asesorar a la gente del común, sobre temas de etiqueta. En el siglo XX y con el descenso del analfabetismo, crece el auge de las tarjetas de invitación gracias a la popularización de la litografía (ideada en 1796). La fácil impresión de un modo más sencillo y económico se populariza. Así, la costumbre de las tarjetas de invitación y su uso se difunde por todo el mundo occidental.

Paralelamente, durante esa época también se desarrolla el hábito de anunciar las bodas en la prensa, reemplazando con esta función el rol desarrollado durante siglos por el pregonero.

En la actualidad, el correo electrónico y el mundo digital ‘arrinconan’ la comunicación en papel, pero la costumbre de preparar y entregar personalmente la invitación de boda persiste. Las mejores invitaciones son las que hacen uso de la libertad: tarjetas con acrílicos, broches y encajes; las posibilidades son infinitas. Ahora los novios intervienen en el diseño de su propia tarjeta.

¡Sin duda, una tradición que no pierde vigencia!

Actualmente, la impresión digital es la
principal forma de impresión para las
invitaciones de boda. Se logran resultados
sorprendentes si se combinan con otros acabados
o papeles diferentes.

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