SANDRA MEDINA – LAVANDERÍA ‘A LA MANO’ PARA VIAJEROS

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La colombiana inventó el primer atomizador quita manchas y olores de la ropa, ideal para viajes. Ya recibió el aval de los grandes de la industria de la limpieza porque su producto “Wayakit” es amigable con el medio ambiente, no irrita la piel, ni los ojos, funciona sin poner la prenda en la lavadora y lo mejor… no hay mancha, ni olor, que resista su poder. La fórmula es un secreto industrial, que cuida celosamente, de hecho no la patentará para no revelarla.

Por. Sissi Varela
Fotos: Universidad Anastasia Khrenova

Sandra Medina tiene 27 años; más parece una estudiante recién salida del bachillerato, que una ingeniera ambiental próxima a obtener su doctorado. Habla como muchos adolescentes, con desparpajo, utilizando una que otra palabra en inglés, con un atropellado entusiasmo describe lo que podría ser su ‘hijo’: ‘Wayakit’. Se trata de un producto inventado por ella y su compañera de estudios, Luisa Javier, para resolver el problema de los malos olores y las manchas de la ropa, por el cual ya es reconocida en el mundo científico de Arabia Saudita.

En el 2015 inició allí su doctorado en la Universidad King Abdullah; durante la clase de emprendimiento Sandra y su colega empezaron a pensar cómo resolver una situación que es muy común entre viajeros; qué hacer con la ropa sucia y los malos olores del sudor y cigarrillo, entre otros. “Entonces pensamos, ¿qué tal sería viajar solo con la muda de ropa que llevas puesta y el pasaporte, sin importar cuantos días o a dónde vas a hacerlo?”, recuerda Sandra.

¿Qué tal sería viajar
con lo
que llevas puesto y tu
pasaporte, sin importar cuantos
días o a dónde vas a hacerlo? Sandra ya tiene la
solución.

El reto de crear
Con ese entusiasmo único de los jóvenes, Sandra explica que después de 13 meses de intenso trabajo dentro y fuera del laboratorio, lograron un producto óptimo, que ya fue presentado en Holanda durante Interclean, la conferencia de limpieza más importante del mundo, en donde fue recibido con gran interés, claro que llegar a este punto no fue trabajo fácil.

“Empezamos por entender el sudor y aprendimos, por ejemplo, que el sebo que se produce a través de la piel tiene que ver con la genética. Por ejemplo, los japoneses casi no son ‘olorosos’ porque producen muy poco sebo. Según las investigaciones hay especificaciones del sudor; los olores que son ácidos, ‘orina de gato’, que es muy sulfuroso y otro que es dulce. El siguiente paso era conseguir muestras de sudor y poníamos a nuestros amigos a hacer actividad física porque necesitábamos que la gente apestara, ¡nada de desodorante!”.

“Recolectamos muestras de sudor y empezamos a hacer pruebas con eso, nos volvimos ‘catadores’ de sudor para entrenar la nariz”, explica Sandra y agrega, que simultáneamente trabajaban atacando toda clase de manchas para formular algo que lograra los dos efectos.

Viajar liviano con un solo producto
El prototipo del producto es del tamaño de una tarjeta de crédito y ya son muchos los que lo han utilizado exitosamente, por supuesto las inventoras, fueron las primeras. Sandra y Luisa salieron de viaje sin equipaje, expuestas a más de 40 grados de temperatura, no tenían más que la ropa que llevaban puesta y usaron su invento para mantenerse limpias. Con el líquido atacaron el mal olor y con el minicepillo restregaron y removieron las manchas. “¡Viajar así de liviano, sí es un verdadero placer!”, enfatiza Sandra al recordar lo que para ellas fue una aventura muy provechosa.

Cambio de cultura
La experiencia de vivir en Arabia Saudita ha enriquecido a Sandra en todos los aspectos; la universidad está dentro de un campamento donde prácticamente se vive al estilo occidental, pero una vez sale de allí, sus libertades como mujer son restringidas. “Vivo en Thuwal y cuando salgo me tengo que cubrir con la abaya, pero no el rostro. A veces en los sectores más populares no falta el árabe que te dice´ tápate´, en otras ciudades debo estar acompañada de un hombre, caminar detrás de él y nunca mirarlo a los ojos. Por supuesto, tampoco conducir”.

Ella respeta y acepta las costumbres y sobre todo, está encantada con la hospitalidad y calidez de su gente. A pesar de que es un mundo diferente, nada le ha impedido empezar a negociar su invento con los árabes, quienes han visto en ‘Wayakit’ una solución para combatir los malos olores que se generan cuando millones de peregrinos llegan a visitar la Meca y son hospedados en lugares muy estrechos. Su primer y más importante comprador será el propio reino de Arabia Saudita.

Conozca el video de la experiencia en: goo.gl/bmpLRp

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