RODRIGO CASTAÑO (Q.E.P.D): UN DOCUMENTO DE VIDA

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HENRY LAGUADO

[quote_center]Henry Laguado:  creador y director del Festival de Cine de Bogotá, que este año llega a su versión No. XXXII. Director y productor de diversos programas de televisión.[/quote_center]

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Ser el hijo del hombre que se atrevió a montar una emisora de música clásica en plenos años cincuenta en Bogotá; de una mujer que se destacó toda su vida en el medio de la televisión arropada por el manto de la cultura y a su vez, ser el hermano de otra mujer que se convirtió en adalid de la moda, es un compromiso de vida muy difícil de superar.

Rodrigo Castaño, sin quererlo, se dedicó a convertirse en otro hito en la historia de la radio, la televisión y el cine en Colombia y en México. Logró tener un lugar en la esce-na de la imagen en movimiento, como la obtuvo Gloria Valencia de Castaño, y la tienen en alto grado Álvaro y Pilar Castaño, cada uno en su campo.
Es hacia 1978, cuando Rodrigo entra en la historia del videoarte de Colombia con “Autorretrato”, “realizado con equipo profesional de televisión, donde un cierto interés pictográfico abstraccionista, obtenido por colorizaciones, creaba sugestivas impresiones electrónicas”, según la historia del videoarte en Colombia de acuerdo con Gilles Charalambos.

Sin embargo, tengo en mis recuerdos una presentación hacia finales de los setentas, en la entonces Cinemateca Distrital, en el Planetario Distrital, de un videoarte de una bailarina de flamenco cuyos movimientos eran subrayados por una especie de es-

trobo que hacía que su figura se fuera repitiendo dibujando así, de alguna manera, los pasos de la danza.

Quizás el ambiente familiar, la inmediatez de los programas de televisión que hacia su madre y dirigía su padre, lo llevaron a ejercer una especie de producción en “Naturalia” y mucho más tarde la dirección en “Esta Noche Sí”.

Su paso por el cine se refleja en la película “El Niño y el Papa”, la asistencia a Manuel Busquets en “Padre por Accidente”; el cameo en “La Vendedora de Rosas” de Víctor Gaviria y la producción en “Pura Sangre” de Luis Ospina.
Y entonces se radicó en México. Rodrigo volvió al país con sus “Dos Fridas” (2003) y “Dolores del Río, la Diva mexicana de Hollywood” (2003), entre sus trabajos realizados en ese país y con deseos de mostrarlos.

El Festival de Cine de Bogotá, que sabía de su importancia como pionero del videoarte, consultó con La Asociación de Egresados de la Universidad de los Andes y allí con presencia de la directora de la Galería Espacio Altero, Liliana Abaunza, de Enrique Grau y David Manzur se iniciaron eventos de carácter cultural que ahora son permanentes.

El documental sobre Frida Kalho lo hizo acreedor al Premio Nacional de Periodismo de México. Con Teveunam, Rodrigo realizó documentales entre los que se destacan: “Álvaro Mutis-La Vocación del Poeta” y “Una vida mágica-La Vida de Gabriel García Márquez”, donde parece reflejar su nostalgia por el país al dedicarse a presentar la vida de aquellos colombianos que, como él, habían elegido a México como su casa principal.

A nivel personal, Rodrigo fue un excelente amigo con un cierto humor fino que hizo que nunca se oyera un mal comentario. Si en las fiestas las gozaba, en su trabajo era tan entregado como el resto de su familia.

[quote_center] Rodrigo, ¡haz ahora un documental de todo lo que estás viendo! Hasta un día…[/quote_center]

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