Cada día que pasamos en la ciudad, con sus afanes, sus trancones, su contaminación y su ruido excesivo, nos confirma la necesidad de descansar fuera de ella. El estrés que nos producen los miles de compromisos y las extensas jornadas de trabajo, nos hace soñar con un lugar ideal para relajarnos y descansar. Naturaleza,  gente amable, ambiente exótico, puro, sereno, cálido y fresco, todo esto y más, es Providencia, nuestro destino elegido.

Por. Ángela Cruz
Fotos: www.skyscrapercity.com
Aventure Colombia
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La blancura de su arena reviste a Providencia de una hermosura clara, brillante y resplandeciente. En general, casi toda su extensión geográfica, posee las características propias de una isla de origen coralino y no volcánico, como la mayoría. En esas condiciones, la diversidad vegetal del territorio resulta bastante amplia, lo cual favorece las actividades ecológicas del turismo.

Se encuentra rodeada por una inmensa plataforma de coral con más de 32 kilómetros, – la tercera más grande del mundo – la cual desciende paulatinamente en escalones y paredes de hasta noventa pies, para darle paso a las grandes profundidades oceánicas. Por este motivo, no solo es atractiva para el descanso, sino para los amantes del buceo, quienes han encontrado en ella un lugar ideal para explorar los fenómenos naturales más recónditos, escondidos entre las huellas milenarias de estos corales, cuyas grietas y cuevas nos cuentan parte de la historia de la tierra, en medio de sus asombrosos arrecifes.

Los lugares de buceo no están a más de 15 minutos en barco desde la isla, en el Parque Nacional Natural Old Providence McBean Lagoon, solo se han adaptado algunos sitios para los turistas que quieran hacer careteo, Cayo Cangrejo o Hippies Place.

Posiblemente la mayor cualidad de la isla es que conserva a toda costa su paisaje y ambiente natural. Tan solo con una ley municipal, los habitantes de Providencia le dijeron no, al modelo de desarrollo turístico global, dándole prioridad al cuidado del ecosistema, de la paz y el sosiego de la región. Allí predominan las altas montañas, no los altos edificios; las palmeras, no las discotecas; y las casas de colores, no los grandes centros comerciales. No está permitido construir casas u hoteles de más de dos pisos y hay rigurosos controles ambientales y sanitarios.

En Providencia no hay muchas vías. La más importante es la circunvalar, paralela al mar y que conduce a “Old Town” (Pueblo viejo), la población más antigua de la isla, construida sobre 1629, bajo el que sería su primer nombre: New Westminster. Allí se pueden encontrar algunos restaurantes para contemplar el ocaso en buena compañía. Utilizando esta misma vía, se llega al centro, más conocido como Santa Isabel, donde hay supermercados y está la Oficina de turismo local.

3252993641_1721e344ea_blA CABEZA DE MORGÁN

Aunque las noches en Providencia no son de rumba y discoteca, hay otras actividades nocturnas, incluso más enriquecedoras, que nos permitirán aprender del lugar que estamos visitando y de la gente que lo habita. Una noche típica consiste en compartir un espacio amplio con un grupo de personas para, con la instrucción de un nativo, conocer las costumbres y las tradiciones de la isla. En estas reuniones se puede participar de las danzas tradicionales de la región, como shotise, polka, jumping polka y calypso. Por lo general, casi todo se hace como preámbulo a una comida tradicional y dura entre cuatro y cinco horas.

Planes y lugares
A pesar de no ser una isla muy grande -17 kilómetros cuadrados de extensión-, son muchos los planes que se pueden hacer. Uno de los más comunes y recomendados es ir a conocer Aguadulce, una de las tres playas más representativas del archipiélago y la más cercana a la zona hotelera de la isla.

Sin embargo, hay quienes catalogan a la Playa del Sudoeste (Southwest Bay), como la más bella de la toda la zona. En este lugar, solo una franja de arena separa el mar de la densa capa de vegetación de la isla. Allí se encuentran deliciosos manjares que se pueden consumir en restaurantes como “El Divino niño”, cuya carta ofrece lo mejor de la gastronomía caribeña, desde cangrejos y langostinos, hasta pescado frito y arroz con coco. Allí se realizan carreras de caballos los fines de semana, actividad que, paulatinamente, se ha convertido en una tradición.

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CAYO CANGREJO

Para continuar degustando los platos típicos de la región, Playa Manzanillo es ideal. Es uno de los pocos lugares donde se puede pasar la noche al ritmo de la música, disfrutando los más exquisitos cocteles y la mejor comida de mar en “El bar de Rolando”, un tradicional lugar, donde se escucha reggae y se canta al son de la noche.

Es paso obligado de nuestro recorrido transitar por el Puente del Amor, estructura que une a Providencia con Santa Catalina. Mide aproximadamente 100 metros de largo y está hecho totalmente en madera. Es el lugar preferido de los amantes para besarse en la puesta del sol. Se construyó sobre los años 80 y desde entonces, se ha convertido en uno de los sitios más representativos de la isla.

Es paso obligado
de nuestro recorrido transitar por el Puente
del Amor, estructura
que une a Providencia con Santa Catalina.

Cayo Cangrejo en Providencia, ColombiaEL PUENTE DEL AMOR

También recomendamos visitar la Fortaleza de Warwick en Santa Catalina, desde donde se pueden visualizar las Colinas de Providencia, una experiencia imperdible para los amantes de las caminatas ecológicas y la fotografía. Allí el afamado pirata, Henry Morgan, planeó sus ataques contra Panamá y Santa Marta, la isla fue su principal refugio, donde se dedicó a proteger sus tesoros con los cañones que todavía se conservan.

Otra de las actividades es el recorrido por el sendero de los siete colores, 800 metros de camino a lo largo de un fabuloso manglar habitado por reptiles y aves de distintas especies. Culmina en Iron Wood Hill, una de las colinas más altas de la isla.

Uno de los recorridos más cómodos y confortables, consiste en alquilar un carrito de golf para recorrer la isla, también se puede hacer en bicicleta o moto. Es ideal para las parejas que quieran apreciar el paisaje caribeño, mientras disfrutan la frescura del aire en sus rostros y la calidez del clima en sus cuerpos.

En fin, si quieren saber más acerca de este paraíso natural, lleno de historias, cuentos y costumbres, música, gastronomía y deporte, lo mejor es que lo visiten, caminen por sus playas, sus senderos y sus colinas. Sin duda, Providencia será un destino que los deje sin aliento. Un lugar inolvidable que quedará grabado en el corazón de todos sus visitantes.

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