Cielo y tierra unidos por el amor.
El 22 de abril se celebra el día de la tierra, pensando en ello, decidimos recordar uno de los mitos más importantes de la cultura Inca, que nos recuerda el vínculo inseparable entre cielo y tierra.

Por: Cristy Jiménez

Cuenta la leyenda que hace miles de años, desde el cielo dos hermanos, Pachacamac (dios creador del mundo) y Wakon (dios del Fuego y del Mal), posaron su atención en una atractiva y encantadora joven: Pachamama (Madre Tierra). Atraído por su belleza, Pachacamac no dudó en conquistar su corazón.

Su hermano Wakon, quien también se había enamorado de la joven, se llenó de ira contra la pareja de esposos y empezó a desencadenar desastres en la tierra: sequías, inundaciones y muerte, por lo que fue expulsado del cielo.

Pachacamac conmovido por la devastación provocada por su hermano, bajó del cielo y se enfrentó con él en una brutal pelea que permitió restablecer el orden del planeta. Pachamama y Pachacamac reinaron en la tierra como seres mortales y tuvieron mellizos: los Wilkas. Pero la felicidad les duró poco, pues Pachacamac se ahogó en el mar de Lurín (Lima – Perú) y se convirtió en una isla. Entonces la oscuridad cubrió al mundo.

Mientras tanto, desde las sombras, Wakon planeaba su venganza. En medio de las tinieblas, la madre y sus hijos caminaban buscando un poco de luz para resguardarse. A lo lejos en una cueva vieron un destello que los atrajo, se trataba de una trampa del malvado Wakon, quien tomó una forma diferente y engañó a los niños para que fueran por agua con una vasija rota. Mientras tanto asesinó a Pachamama, cuyo espíritu se alejó para convertirse en la Cordillera Central de los Andes.

Al regresar, los pequeños preguntaron por su madre, el tío que pretendía devorarlos, les dijo que la diosa se había marchado, dejándolos a su cargo. Sin embargo, un ave les contó la verdad, por lo que los niños huyeron de aquel lugar.

Inicia la persecución y en el trayecto Wakon pregunta al cóndor, al jaguar y a la serpiente, si han visto a los pequeños, los animales, que quieren proteger a los niños, le insisten para que suba a la cumbre e imite la voz de Pachamama y ellos vuelvan. Previamente los animales habían aflojado algunas piedras, por lo que en el camino Wakon cae al abismo y su muerte ocasiona fuertes temblores.

Los niños permanecen ocultos en la madriguera de una zorra, el espíritu de Pachacamac ve desde el cielo su sufrimiento y decide llevarlos de regreso junto a él. Extiende unas cuerdas doradas y los niños se reencuentran con su padre, quien les entrega su reino y los convierte en el Sol y la Luna, dando paso al día y la noche. Un regalo para que nunca regresen las tinieblas.

En agradecimiento por salvar a sus hijos, Pachamama se convierte en la protectora del planeta y de todos los seres vivos, diosa de la fertilidad, de la  productividad, del aumento del ganado y defensora de la naturaleza.

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