UN VIAJE AL PASADO

Recorrer la ciudad es quizás uno de los placeres más simples de aquellos capitalinos que disfrutan de Bogotá. Nada como una caminata dominical por el icónico centro para descubrir las innumerables curiosidades de esa urbe que llena sus calles de arte y cultura. En esta oportunidad estuvimos ‘bogotaneando’ en el Mercado de las pulgas de San Alejo…. Y hallamos recuerdos inolvidables.

Por: Cristy Jiménez

Esa experiencia de encontrar algo único, objetos con historia que simplemente ponen a quienes los observan a imaginar cómo llegaron allí; elementos que evocan otras épocas y que hoy yacen en medio de improvisadas vitrinas esperando que un amante del diseño, un artista o simplemente un romántico coleccionista pose su mirada en ellos.

Toda una experiencia…
Tocadiscos, radiolas, radio transistores, grabadoras de los 80´s y hasta equipos de sonido se reúnen para dar cuenta de la evolución de su ‘especie’, casi todos funcionan aún.

Y es que aquí se encuentra de todo, para todos los gustos, desde juguetes viejos que perdieron su dueño, pasando por revistas, cómics, artesanías, hasta hermosas reliquias cargadas de historia: libros, hidrantes restaurados que sobrevivieron a 1948, máscaras antigases de quién sabe qué guerra, neceseres, teléfonos de disco (que muy seguramente las nuevas generaciones no sabrán cómo usar), timones de embarcaciones y afiches invitando a una corrida de toros de domingo, que tal vez ocurrió hace más de 30 años. Todo aquí es un viaje al pasado, uno que gracias a estos genios conservan su vida.

Los precios pueden ir desde los mil pesos, en adelante, fácilmente una reliquia puede costar 2 millones de pesos. Para facilitar las compras aceptan tarjetas de crédito y débito.

El Mercado de las Pulgas de San Alejo cumple 33 años de acompañar a propios y extraños, para los extranjeros se ha convertido en un destino obligado en la capital, no es vano esta particular venta fue declarada Patrimonio Cultural y Turístico de Bogotá.

“Retrovación” del closet
Ropa y zapatos son una constante en este lugar, en donde se encuentran prendas nuevas y usadas. Aquí se puede renovar y “retrovar” el closet, y hay un mundo de posibilidades para hacer cualquiera de las dos cosas. Para los pudorosos una cosa impensada, para los relajados una ganga por aprovechar.

Así, en medio del olor a incienso de feria artesanal y el agua de rosas, nos vamos después de haber vivido esta valiosa experiencia… No sin antes tomar la fotografía clásica que perdurará para la historia. “¡Sonrían y regresen!”, nos dice el fotógrafo.

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LO MÁS CURIOSO

  • En medio del parqueadero que sirve de escenario para este mercado de las pulgas, hay un local muy particular con plantas carnívoras, que suelen ser el terror de los zancudos.
  • La carpa del animé, ubicada a la entrada del mercado es una de las más visitadas: venden desde peluches de figuras como Doraemon, maletas de Koopa (el enemigo de Súper Mario Bross), hasta películas y series del animé.
  • Las tablas de rutas del, hoy, casi extinto transporte público bogotano, también encuentran un lugar en este mercado de cosas curiosas, en donde lo urbano cobra valor.
Los precios pueden ir desde los mil pesos, en adelante, fácilmente una reliquia puede costar 2 millones de pesos. Para facilitar las compras aceptan tarjetas de crédito y débito.

Mercado de las Pulgas de San Alejo
Domingos y lunes festivos de 9:00 a.m. a 5:30 p.m.
Carrera 7 No. 24-70

 

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