UNA MAESTRA FUERA DE SERIE – CALIFICACIÓN 10 SOBRE 10

Por: Sissi Varela

Sin grado en pedagogía, la maestra recibió un premio a mejor profesora del año en una ciudad de Estados Unidos. Fue galardonada por su ejemplar desempeño en la dirección del programa First Lady, un proyecto para apoyar a padres y estudiantes con el inglés.

Dos carreras profesionales, cuatro idiomas y la experiencia de haber vivido en tres países le dieron las herramientas para convertirse en una profesora excepcional.

María piedad o “Pi”, como cariñosamente la llaman sus amigos, es una profesora de primaria con calificación de 10. Siente tanto fervor por la educación que no le ha sido difícil sembrar en sus pupilos la semilla del deseo por aprender; pero sobre todo ha logrado inspirarlos para que se instruyan con gusto, porque así, lo que aprendan no se les olvida.

“Tengo en mis manos la gran posibilidad de impactar vidas y al impactarlas, poner un granito de arena para construir una sociedad más equitativa”, así define María Piedad la misión a la que se entregó hace 22 años.

Ucrania le enseñó
a ver el mundo a
través de lentes multicolores;
para ella todo
niño tiene un tesoro interior por descubrir.

Trabaja en la escuela Smith de Houston, con niños americanos, pakistaníes, latinos, hindúes y africanos; con edades que oscilan entre los 7 y los 11 años, que se han ido quedando retrasados en el área de lectura y comprensión. Ella analiza sus personalidades y formas de aprender. Investiga si hay problemas de otra índole en casa, si hay pobreza y luego busca estrategias para que aprendan utilizando sus fortalezas. No descansa hasta encontrar qué los motiva. Poco a poco alcanzan el nivel adecuado para su edad. Como dice ella “nunca se sabe lo que traen sobre sus espaldas”. Pero a ‘Pi’ eso no le importa, no los ve como casos perdidos, sino como piedras preciosas algo más difíciles de tallar.

DSC_6900- 5De Relaciones Internacionales a profesora de la más alta calidad académica y humana
La maestra Miss Gutiérrez llegó a las aulas de Estados Unidos porque el destino así lo quiso, ella no estudió pedagogía. Se graduó en Colombia en traducción y luego estudió en Ucrania Relaciones Internacionales, habla cuatro idiomas, entre ellos el ruso, después de vivir siete años en la Unión Soviética, luego en Panamá y en Colombia.

El amor de padres llevó a María Piedad y a su esposo, Antonio Flórez, a tomar la decisión de salir hacia Houston. Su segundo hijo, Camilo, había nacido con una pequeña fisura en el cerebro lo cual indicaba iba a tener una discapacidad de aprendizaje y ellos sabían que en ningún otro país del mundo, como en Estados Unidos, tendría mejores opciones educativas para alcanzar una vida de adulto normal.

La opción para conseguir una Visa de residente era convertirse en maestra de una escuela pública. Con la ayuda de sus amigos se registró en un programa para profesionales con interés en pedagogía y 15 días después había aprobado el examen del Estado para sacar la licencia de maestra.

Esta maestra no solo le enseña a sus alumnos a leer mejor, sino a
cuestionar lo que leen y a usar la imaginacion para volar
por mil lugares.

DSC_6932- 8Ucrania le enseñó a ver el mundo con lentes multicolores
Siete años estudiando en Ucrania durante los años 80, en pleno comunismo, le sirvieron para hacer una reingeniería de su vida personal. “Aprendes a ver el valor de la solidaridad, del trabajo en grupo… a disfrutar con las cosas sencillas, aprendes a mirar desde distintas perspectivas, se te quita la limitación del pensamiento”. No cabe duda de que esta experiencia de vida la marcó y por eso al llegar a los Estados Unidos no tuvo ningún reparo en cambiar de profesión.

Para algunos, ella era un cerebro desperdiciado; tanto estudiar, tanta cultura y acaba siendo una “simple” maestra de escuela, pero ¡qué equivocados estaban los que así la miraban! Un maestro (después de los padres), es la persona más importante en la vida de un ser humano y ‘Pi’, así lo sintió desde el primer día. “La cuestión es que a mí me gustan los niños, siento que hago una conexión con ellos, es muy gratificante. A mí me da pena ver todo lo que sufren y pienso, qué puedo hacer para sacarte a tí adelante. Uno se tiene que involucrar”.

Los Flórez Gutiérrez llevan dos décadas en este país y María Piedad habría podido dejar la docencia para trabajar en una multinacional con sus cuatro idiomas, recibiendo un salario espectacular. Pero se enamoró perdidamente de los niños y no quiso ser una maestra más, sino una maestra fuera de serie.

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