LUIS CARLOS ARANGO VÉLEZ COMPROMETIDO CON COLOMBIA

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Vivienda, educación, salud y recreación, son tan solo algunos de los temas por los que este abogado ha trabajado casi 30 años, desde la Caja de Compensación Familiar Colsubsidio. La misma que en el mes de abril recibió la distinción por parte de la Revista Semana, como una de las 25 empresas que más le aportan a Colombia. A propósito del merecido reconocimiento hablamos con él, su director administrativo.

Por: Magda Egas
Fotos: Andrés Reina
andresreinafotografo@gmail.com
Instagram: @andresreinafoto

Corría el año 1988 cuando Luis Carlos Arango llegó a liderar una de las cajas de compensación familiar más importantes del país: Colsubsidio. Después de 30 años las cifras de gestión hablan por sí solas y de alguna manera se convierten en un ejemplo de responsabilidad social para otras compañías.

Y es que más allá de hacer un negocio rentable, deben tener corazón, favorecer el crecimiento social y permitir que se minimicen las brechas sociales, eso sí que lo tiene claro el empresario.

Nació en Itagüí, salió de su Antioquia querida hace años y sin embargo, habla tan o más paisa, que si estuviera en su tierra… ¿Eso es orgullo paisa?
(Risas) El acento antioqueño imprime carácter y es muy difícil de quitar, me siento muy orgulloso de él.

¿Qué recuerdos guarda de su familia?
Fuimos 5 hijos (4 hombres y una mujer), en este momento quedamos solo dos (la mujer y yo). Éramos una familia eminentemente paisa, muy unidos y fieles a los principios antioqueños (costumbres y comidas).

¿Come arepa todos los días?
No todos los días, pero si la consumo con frecuencia, es una de mis comidas favoritas.

Abogado especializado en Derecho Laboral y Alta Gerencia, ¿cuál fue su primer trabajo?
Cuando salí de la universidad entré a trabajar en el Banco de Bogotá y allá estuve por 18 años. Luego llegué a Colsubsidio y la doctora María Teresa Forero (exministra de salud), y entonces directora, me entrega las banderas de la compañía.

Está próximo a cumplir 30 años al frente de Colsubsidio y la empresa está en el ranking de las 25 que más le aportan al país… ¿Cuál ha sido el proyecto más importante que ha  liderado?
Desde el comienzo vi a Colsubsidio como un todo. Partimos del principio de que los servicios que la caja tiene establecidos son para generar oportunidades y cerrar brechas sociales. Entonces le dimos a todos la misma importancia, renovamos su filosofía y parte organizacional. No excluí ningún servicio, ni le di prelación a alguno en particular.

Así pudimos mantener la unidad empresarial y la posición integral de los servicios frente al afiliado. En Colsubsidio trabajamos temas de salud (clínicas, droguerías y centros médicos), educación, almacenes, turismo, recreación, vivienda y crédito.

La compañía está llena de proyectos hermosos, háblenos del Teatro y de cómo se ha convertido en un ejemplo de orden y cultura.
En general los usuarios tienen un profundo respeto por este escenario, no botan un papel y cuidan su entorno; pero debo confesar que no solo pasa aquí, sino en proyectos como Piscilago, que recibe un millón de visitantes al año. La actitud de la gente es excepcional.

Desde sus orígenes Colsubsidio empezó con un proyecto educativo, promoviendo valores de unidad y tiempo en familia a través de actividades sanas, con opciones para la recreación y el disfrute cultural. Pensando en esa unidad se afianzaron estrategias para la consecución de subsidios de vivienda, de una política educativa trabajada desde diferentes frentes. De alguna manera hay una relación entre aseo, respeto, cultura y educación.

“Desde el comienzo vi
a Colsubsidio como un todo.
Partimos del principio de que los
servicios que la caja tiene establecidos
son para generar
oportunidades y cerrar brechas sociales”.

Hagamos un paralelo, de lo que era Colsubsidio antes y después de su ingreso, ¿cuántas clínicas y hoteles había?, por ejemplo.
En ese momento había una clínica, ahora hay 5. No había centros médicos (en este momento hay 34), también hay 343 droguerías. Teníamos un hotel en Girardot y dos en Paipa (Colonial y Lanceros), algunos se han ampliado o remodelado, se tiene otro en los Llanos Orientales. En Bogotá no existían centros recreativos y actualmente hay cuatro (La Colina, Calle 195, Bella Vista y El Cubo- que es un centro recreativo y empresarial).

¿Y afiliados?
Yo recibí 12.120 empleadores afiliados y actualmente hay 83.543 y de trabajadores afiliados en ese momento había 360.910 y según cifras al 31 de diciembre de 2017, hay 1.639.462. Los aportes anuales en 1988 eran de 18.268 millones y actualmente, son cercanos a 1 billón 46 mil millones. Los alumnos en los colegios eran 876 y actualmente tenemos un aproximado de 6.350. El subsidio familiar pagado hace 30 años, equivalía a 4.128 millones de pesos, hoy se pagan 238.076 millones.

Para el año 88, en los hoteles se alojaban 163.416 personas; el año pasado fueron 266.780. A Piscilago entraban 233.797 visitantes, ahora ingresan 980.000. Las ventas de mercadeo social en el año 88 eran de 32.924 millones y el año pasado fueron de 1 billón 347 mil millones.

Los ingresos para Colsubsidio en 1988, eran de $46.332 millones y el año pasado fueron $3.3 billones. El activo equivalía a 25.325 millones y ahora es de $4.1 billones.

Las cifras demuestran que ha sido una gestión que no solo ha duplicado, sino quintuplicado los promedios. ¿Cuál ha sido su estilo gerencial, para que la gente trabaje con tanta pasión y disciplina?
En primer lugar, empecé a buscar un esquema para designar personas responsables en las diferentes áreas. Segundo, ellos deben saber más del tema que yo. Quien maneja mercadeo debe saber más, igual con salud y así sucesivamente. Tercero, los empleados deben entrar en una política general de la caja: trabajar por convicción, no por obligación (a base de memorandos, etc.). El por qué de esto, es que aquí se trabaja para construir una mejor sociedad y un mejor país.

¿Se considera un líder?
No. Me considero un trabajador dedicado y responsable. Llego muy temprano a la oficina y salgo tarde.

Háblenos de su consentido, que es Piscilago…
Sí, tengo una especial deferencia por Piscilago motivado por dos razones. Primera, porque un parque como éste en cualquier país, tiene un costo de ingreso altísimo. Aquí es muy asequible, fue creado para que las personas que no pueden viajar al exterior, cuenten con recreación y entretenimiento familiar de talla internacional. Hemos dispuesto una gran cantidad de atracciones acuáticas, todas nuevas y diseñadas especialmente para el parque, por empresas constituidas en EE.UU. que construyen parques del mundo.

Tenemos un zoológico que se consolida como el tercero más importante del país; además una gran infraestructura, no solo de movilidad dentro del parque, sino con caminos, gastronomía y medio ambiente, entre otros. Nos gusta destacarnos en nuestro servicio y atención. En el transcurso del año hay 2 o 3 puentes festivos en los que Piscilago atiende 15.000 personas en un solo día. ¡Eso es todo un reto!

¿Cómo nace El Cubo?
Queríamos tener en Bogotá un lugar que fuera empresarial y recreativo al mismo tiempo. Iniciamos preguntándole a algunas de nuestras empresas afiliadas, qué desearían que pudiéramos aportarles. A partir de esas necesidades, vimos cuál podríamos llevar a cabo, buscamos a la Sociedad de Arquitectos, les dijimos: tenemos este lote y estas necesidades. Hicieron un concurso para conocer algunas propuestas de cómo debería ser el proyecto. Así nació.

A lo largo de estos 30 años, ¿cómo ha superado los momentos de crisis?
A nosotros los momentos de bonanza y de desaceleración económica nos tocan directamente, porque eso afecta el empleo (que es un punto determinante). Si la persona no tiene ingresos para llevar a su familia a un parque recreativo, simplemente no va. Si no tiene con qué hacer un mercado más amplio, pues disminuye sus compras. En un momento de crisis, uno aprende a ajustarse, siempre he tratado por todos los medios de no tocar los empleos.

A partir de su trabajo y experiencia, ¿qué le aconsejaría a los nuevos  emprendedores?
Responder esa pregunta es muy difícil, porque las condiciones no son siempre las mismas. Primero, les recomendaría que trabajaran mucho; segundo, que sean transparentes y tercero, que siempre piensen en la razón de ser de la empresa que tengan. Les aconsejaría que persistan, se dediquen y luchen por mantener su proyecto (nada mejor que la convicción de lo que se hace). Finalmente, y como dicen los muchachos, “que no se arruguen”.

ALGUNAS CIFRAS DE CRECIMIENTO

¿Cómo se siente después de 30 años de estar en Colsubsidio?
¡Todavía no los cumplo! (risas), faltan unos meses. Me siento con un gran compromiso, creo que junto con los 13.000 empleados de la empresa, hemos hecho una labor significativa. Aunque si bien se ha trabajado, falta mucho por hacer en otras áreas.

Su cargo lo define el Consejo Directivo de la caja y lo ha ratificado por muchos años. Esa es la calificación a su trabajo…
Ellos han sido muy generosos conmigo.

Pasemos a conocer a ese hombre maravilloso que vibra, que ama y siente… ¿le gusta la música?
Me gusta mucho y como buen paisa he tenido gran inclinación por los tangos.

¿Cómo le va con los deportes? ¿Sigue caminando tantos kilómetros y montando en bicicleta?
Sí. Claro que ahora camino más.

¿Sabe cocinar?
Soy pésimo, por no decir que nulo (risas).

¿Cuál es el secreto para mantenerse guapo e impecable?
¡Muchas gracias por el cumplido! El secreto está en la comida. Como poco, pero muy nutritivo. Además madrugo mucho y hago ejercicio.

¿Qué viene para usted?
¿En la caja o en la vida? En la vida no lo sé, es tan impredecible y da tantas sorpresas… Para Colsubsidio desde que esté aquí, voy a trabajar con todas las capacidades y fuerzas de que soy capaz para sacar adelante sus proyectos.

Le agradezco que nos haya brindado esta oportunidad y me uno al país entero para enaltecer el trabajo incansable que ha realizado desde Colsubsidio, junto con sus 13.000 empleados.

¡Espero algún día ser la 13.001! (Risas)

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