Por: Sissi Varela Fotos: DDabfoto Creative y Melissa Rey

Durante más de 15 años Liliana Molina ha trabajado como corredora de arte, lo que internacionalmente se conoce como dealer, personas que representan artistas y venden su arte.

Viajando por el mundo Liliana comercializaba obras de grandes maestros de la pintura y la escultura como Grau, Villamizar, Obregón, pero sobre todo la obra de Fernando Botero. “Soy feliz hablando de Botero, se mellena la boca, trato de ser lo más explícita posible para que la gente también se llene y se contagie con mi pasión”, comenta Liliana cuando se refiere al maestro Botero, con cuya obra inauguró en Houston su primeragalería de arte.

Al principio visitaba galerías y negociaba con coleccionistas privados, el negocio iba bien y ya tenía gran credibilidad en el mundo del arte en los Estados Unidos, pero crecer casi que cargando las obras a sus espaldas iba a ser imposible, por lo cual había que dar el gran paso, abrir una galería.

Construyendo credibilidad
“Darse a conocer y vender de boca en boca es lento, difícil para que el negocio crezca, hacía falta abrir un espacio al público. Además tú quieres darle a los artistas ese espacio para que sean exhibidos”, enfatiza la corredora y agrega que “las ferias de arte importantes a nivel mundial solo permiten participar a la galerías de arte, así que después de años de esfuerzo, pérdida de dinero y mucha paciencia, no había otro camino lógico, mas que abrir ‘Art Of The World Gallery’ (Galería Arte del Mundo).

‘Art Of The World Gallery’ superó los propios sueños de Liliana. Se dice en Houston que no solo es la más bella, sino la más grande y mejor ubicada, con artistas de talla internacional a los que pocos tenían acceso. Se abrió al público a finales del 2016 con una gran muestra del maestro Fernando Botero; óleos sobre lienzo, acuarelas sobre papel y esculturas en bronce que dejaron boquiabiertos por igual a quienes conocían y no conocían la obra del maestro. La escultura, “Mujer reclinada con fruta”, domina la entrada de la galería, impresiona a transeúntes y afecta el tráfico vehicular del área (muchos de los conductores impactados por la pieza, bajan la velocidad).

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Mauricio Vallejo, Liliana Molina y el maestro Fernando Botero

La pasión que siente Liliana por las artes nació en su casa viendo a su mamá pintar y hacer escultura. “Quería ser artista, pero en esa época, mi mamá decía: ‘no hijita haga una carrera, algo con lo que pueda ganarse la vida, algo profesional como Dios manda’”. Entonces decide estudiar Diseño Gráfico y luego en España Diseño de Interiores, muchas horas de ‘Historia del Arte’ solidificaron su pasión, pero realmente entra en el negocio cuando la vida la trae a vivir a los Estados Unidos.

Su hermano, corredor de arte de vieja data, le aconseja llevarse unas obras para ver si se vendían. “Empiezo a tocar puertas en galerías y ahí es cuando la cosa se pone súper difícil”. Las negativas solo sirvieron para darle impulso; un día por fin una galería le permitió exhibir algunos de sus artistas y lentamente los coleccionistas comenzaron a llegar buscando sus obras. El negocio floreció y con el paso del tiempo Liliana y su esposo, Mauricio Vallejo, su compañero desde hace 28 años empezaron a pensar que era imperativo abrir su propia galería.

‘Art Of The World Gallery’ llegó para quedarse, “queremos sacar nuestras raíces y apoyar el arte colombiano, mexicano, peruano, costarricense y venezolano. Nos encanta apoyar el talento latino”.

102716_dabfoto_Art_of_World_Gallery-234La Galería representa la obra
de Julio Larraz,
Gustavo Vélez, Sohia Vari, Mr.
Brainwash, entre
muchos otros.
Liliana se ha ganado la
credibilidad
de artistas, coleccionistas y del público.

Liliana luce radiante y todo parece fluir en la galería como si hubiera sido una tarea fácil, “ser corredor de arte en los EE.UU. es una labor de titanes. Se requiere de perseverancia, pues existe la barrera lingüística, cultural y hasta social”. Pero llegar a este punto implicó sacar de sí lo más antioqueño que tiene dentro de su ser; la tenacidad, la energía, el empuje y el positivismo.

Liliana y su esposo han convertido el arte en el motor de sus vidas; su misión es traer a la galería maestros vivos con mucho renombre y darle oportunidad a nuevos artistas.

“Los artistas colombianos son muy
talentosos, ¡quisiera
representarlos
a todos! Tendría por lo menos 10 o 12
artistas colombianos,
pero en una ciudad multicultural uno no
puede encajarse en un solo país”.

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