KRISTINA LILLEY “LA MENOPAUSIA ES UN TEMA MAL TRATADO”

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Por estos días la actriz está más feliz que nunca, su hija acaba de ser madre y ese nuevo miembro de la familia solo ha traído bendiciones. Pero eso no es todo, la obra de teatro ‘Caliente Caliente: el show de las menopaúsicas’ y sus proyectos a nivel laboral, marchan “viento en popa”. Está experimentando el mundo online a través de la página petruma.com y de su programa de radio. También participa en una serie web y muy pronto la veremos en la pantalla chica. ¡Mejor dicho el 2018 la recibió cargada de buenas noticias!

Por: Cristy Jiménez Fotos: Andrés Reina andresreinafotografo@gmail.com Instagram: @andresreinafoto
Makeup , cabello y estilismo : Marcela SuÁrez by Franz Instagram @marcelasuarezmakeup
Vestuario: Franz Serrano @Franzserranoe Facebook Franzfashionstyle Carrera 11 No. 93A- 30 – Bogotá DC, Colombia

Kristina nos recibe con una sonrisa en el rostro y un gesto de tranquilidad, las batallas libradas la hacen estar sobre el bien y el mal. Con ella, aparecen Archie, Nala y Pita, sus mascotas, que también nos dan la bienvenida. La actriz es apasionada por los animales, es bióloga, pero su llamado por la actuación fue más fuerte.

¿Cómo va la obra de teatro ‘Caliente, caliente: el show de las menopáusicas’? ¿Ha ayudado a superar el ‘tabú’ que hay sobre el tema?
Es un trabajo que me ha dado mucha satisfacción personal. Llevamos más de 250 funciones,
de un tema que de alguna manera ha sido mal tratado, hay machismo y muchos mitos. A veces se dice que las mujeres dejan de producir las hormonas que necesitan, o que les empieza a salir vello excesivo, que se engordan y se ponen de mal genio. Resulta que la menopausia no es eso, pueden ser síntomas, pero este proceso va más allá. Las mujeres cuando llegamos a los 50, estamos viviendo de una manera diferente, se acaban los filtros, uno deja de pensar en el qué dirán, decimos lo que sea.

Es una etapa de libertad maravillosa, uno empieza a vivir lo que no vivió de joven con tantos
prejuicios. Tengo 50 y estoy libre de los cólicos, por ejemplo. Sí hay desorden hormonal, no lo voy a negar y eso regula nuestro temperamento, pero no es tan grave como parece.

Todo mundo dice: “¡eso es terrible!” Sí, da cansancio, de pronto sale uno que otro vello en la cara, quizás se engorde (o adelgace), puede que se disminuya o eleve la libido. A algunas le dan sudores, a mí, me da frío.

¿Por qué decidieron tratar el tema? ¿Hacía falta hablar de esto en público?
La idea surgió en un evento en el que nos encontramos Ana Cristina Botero, Martha Liliana Ruíz y yo; empezamos a hablar de que habíamos llegado a los 50 y que en televisión nos consideraban “ancianas” (ahora llaman a una mujer de 35 o 40 años y la maquillan para hacerla ver mayor). ¿Qué nos esperaba a nosotras, ser las bisabuelas de todo el mundo?

Empezamos a hablar de la menopausia. Martha (quien escribió el libreto), ya tenía un material y nosotras aportamos otro tanto. Ella en su cabeza había imaginado el elenco y la única que faltaba era Maru Yamayusa. La obra quedó muy divertida y ha sido todo un éxito.

Hay una escena en la que hablo de la dieta y digo: “…para que puedan ver este cuerpito…” alguien en el público me corteja y silva. Yo digo: “¿dónde estás?, ¡me enamoré!”

¿Quiénes asisten?
La mayoría de personas creen, que porque se habla de menopausia está creada para gente mayor, hemos tenido público hasta de 15 años y se ríen más que todos. La han visto mujeres de 40, 30 y 20. Hombres entre los 15 y los 70 años, es para todo el mundo. Cuando ellos ven la obra, entienden la menopausia desde otro punto de vista. También se les enseña sobre la andropausia, un proceso que en algún momento van a tener que vivir (es menos explorado y conocido). A los hombres también se les baja la libido, se deprimen, se les cae el pelo de la cabeza, les salen vellos en las orejas y la nariz. Son procesos naturales que no se atreven a tratar.

Volvamos a sus inicios como actriz.
Empecé a los 12 años en un curso de inglés para el colegio Cafam, un programa de Televisión
educativa que existió en los canales públicos entre la 1:00 p.m. y 4:00 p.m. Mi papá dijo: miren tengo la niña que necesitan y me mandó. Después Jimmy Bernal, un gran amigo mío, me llamó y me dijo que estaban buscando una actriz que hiciera de ‘gringa’. Ahí arranqué.

No era descabellado que la pusieran en ese rol.
¡Sí, claro! Soy gringa, nací en Nueva York. Por esa época estaba en la universidad, pero me empezaron a llamar y no paraba de trabajar. En 1999 me fui para EE.UU. y en 2003 volví a hacer ‘Pasión de Gavilanes’. Estuve un tiempo en Argentina, EE.UU. y regresé a Colombia.

¿Ejerció como bióloga?
Mientras estuve haciendo la tesis en el cancerológico, cuidaba las líneas celulares. Siempre me ha interesado la Biología y entender cómo funciona la vida. Adoro a mis mascotas, creo que soy una veterinaria frustrada, me encanta analizar el comportamiento animal. La Biología
requiere casi la misma dedicación que la actuación, los horarios son extensos y a veces hay que ir a las 2 de la madrugada a cambiar o poner determinados componentes, por ejemplo. Un biólogo es minucioso y detallista.

Ama a los animales ¿Ha apoyado alguna campaña ambiental o de adopción?
Mis dos gatos son adoptados y los elegí negros porque hay una creencia tonta que los relaciona con ocultismo. Por lo que es más difícil que los adopten. Cuesta mucho explicar que es un mito.

Me he unido de una manera indirecta a las campañas de adoptar y esterilizar a los animales, de una tenencia responsable. Estos meses son críticos y hay muchos abandonos, porque en diciembre le regalan al niño un cachorrito, inquieto y juguetón, que si no se educa, se orina, muerde muebles y zapatos.

Hay animales que duran hasta 20 años, la gente debe entender que comprar o adoptar un animal es un compromiso de por vida. Ellos tienen la mentalidad de un niño de dos años. Entonces si no hay responsabilidad, mejor no los compren. Donen comida para una fundación o regalen vacunas y creen conciencia. Si deciden tenerlos, esterilicen y pónganles un microship.

Es vocera de la lucha contra el cáncer
Cada vez que puedo hablo de esto porque lo sufrí. Promuevo el autoexamen, ir al ginecólogo
y hacerse la citología, es preferible la incomodidad de un minuto y no un problema mayor.

El autoexamen es importante, la mamografía también es importantísima. Es verdad que es incómoda, pero en este momento, vivo agradecida de que existe.

Si presenta sangrados irregulares ¡vaya al ginecólogo! Es importante. Igual que el seno, uno puede tocarse una masita y puede ser grasa, o un quiste. En mi caso, el tumor media 6 milímetros y cuando me lo sacaron ya media 8. Me hicieron radioterapia, pero a pesar del cansancio nunca dejé de trabajar.

Los hombres también pueden tener cáncer de mama y deben autoexaminarse. También cáncer de próstata y de testículo y no se hacen los exámenes por vergüenza.

¿CUÁL ES SU PAPEL MÁS DESTACADO?
‘En Copas Amargas’
me fajé un
personaje de una alcohólica,
lo hice con mucho respeto
y afecto. Es un personaje
que vivió lo
que muchas personas deben superar.
Los personajes
de ‘Chepe Fortuna’ y ‘Pasión de
Gavilanes’
(RTI), también
me calaron. La primera villana que hice, fue
en ‘Sangre de
lobos’, ese tipo de personajes me divierte
mucho y me da la oportunidad de hacer cosas
que en la vida real no hago.

¿Cómo venció en esa batalla?
Cuando me diagnosticaron con cáncer de cuello uterino sentí pánico, lloré, llamé a quienes enía que llamar, a mi hija, le dije estas son las claves de todo, etc. Tenía mucho miedo, me apegué más a Dios y oraba más. Cuando me operaron fue un alivio enorme. En el caso del cuello uterino no tuvieron que hacerme ni radio, ni quimioterapia. Pensé “wao” sobreviví, tengo que hacer algo con esto, debo contarle a la gente para que estén atentos. Le puede dar a cualquier persona.

Al superarlo se siente que hay una nueva oportunidad, pero también queda un miedo de quevuelva a aparecer. Cuando logré tranquilizarme, llegó el cáncer de seno, dije: “¡Ey! ¿Otra vez?” El cansancio es tenaz, tengo síntomas extremos, entendí mi fragilidad, estaba asustada. Aún tengo miedo, me examino a cada rato y me pregunto si me volverá a dar.

A veces les propongo a las mujeres, que si tienen pareja, programen una noche, pongan unas copas de vino, velas y hagan del autoexamen algo íntimo y hermoso. Enséñele a su pareja. ¿Al fin y al cabo quién las va a apoyar? En mi caso fueron mis hijas y mis mascotas, no quise contarle a todo el mundo, pues acababa de superar el primero.

¿Cómo reaccionaron sus hijas?
Ellas me dieron grandes lecciones. La menor me dijo: “mamá, ¿qué estas esperando para operarte?”, mi hija mayor me dijo: “hay que coger el toro por los cuernos, ¿qué hacemos?”. En ese entonces tenían 17 y 23 años. El afecto de mis amigos me ayudó mucho.

Cuando estaba haciendo radioterapia ví a mis compañeras y pensé: “tenemos que divertirnos”, entonces decía algo chistoso, celebré mi cumpleaños allá. Recuerdo que llevé bombas y torta y eso se convirtió en un momento muy solidario.

No soy sobreviviente, sino guerrera. Nunca permití que me dijeran: “pobrecita, tiene cáncer”,
les decía: aquí la única que puede llorar soy yo. Más bien deme la mano, sírvame de apoyo y déjeme llorar en su hombro.

¿Cómo tuvo el valor para seguir trabajando?
Estaba en ‘Chepe Fortuna’ cuando me dio el cáncer de cuello uterino y en ‘Dulce Amor’ cuando tuve el de seno. En la primera novela me tocaba viajar de Bogotá a Honda, el carro tenía que irse con mucho cuidado. Había una escena en la que me tenían que dar una nalgada y me negué: Estaba recién operada. La gente me dice que tengo una fortaleza muy grande.

¿Cómo es el tema espiritual de Kristina Lilley?
Trato de meditar, me he acercado nuevamente a la iglesia. A veces voy a la católica o a la iglesia cristiana que me gusta. Hablo con Dios, voy a misa. Rezo el Rosario, escucho mantras, respiro. Tengo un libro de mensajes de los ángeles que me gusta leer. A veces leo la biblia, salgo a caminar por la calle y voy orando.

Ha dicho que después de los 50 se está sobre el ‘bien y el mal’. ¿Se calla algo?
En la vida se puede decir todo, dependiendo de la forma. No puedes decir una verdad que sabes que va a destrozar a una persona, debes saberla decir: puede ser lo mismo, pero la gente lo entiende mejor. De lo contrario va a tener el dolor de la verdad, más el dolor de cómo lo dijeron.

Hay que aprender a decir las cosas como a uno le gustaría que se las dijeran. Esa es la magia que uno aprende con los años, hay que hablar y saber a quién.

Háblenos de ‘Ding Dong’, la serie web en la que participó
Es sobre la tusa. Se trata de un muchacho del común que un día decide proponerle matrimonio a su novia, ella le dice que no. El video de ese momento se vuelve viral en redes sociales y el protagonista que es Diego Millán (exprotagonista de novela), decide resguardarse en su casa, pero hasta el señor de los domicilios se burla. Así inicia, no se la pueden perder, muy pronto vamos a hacer el lanzamiento.

¿Qué proyectos tiene este 2018?
Seguir con la obra de teatro. Continuar con www.petruma.com en donde se pueden encontrar diferentes programas de gastronomía, de manualidades, y de cuidado animal (que es mi segmento de entrevistas y de reportar animales perdidos). Son programas de 4 minutos y ahí me estreno como entrevistadora, nunca antes lo había hecho. ¡Ah y mi proyecto más importante! Consentir a mi nieto recién nacido.

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