Muy temprano acudimos al lugar acordado para la cita, Juan Diego Alvira, nuestro invitado especial para la edición de aniversario, aún no había llegado, pero nos esperaban Bruno, Pancho, Homero y Luna, cuatro anfitriones perrunos (que hacen parte de la familia), dispuestos a revelar varias infidencias de la vida del personaje… y así lo hicieron.

Por: Magda Egas
Fotos: Andrés Reina
andresreinafotografo@gmail.com
Instagram: @andresreinafoto

Joven, guapo, talentoso y carismático, este ibaguereño pone a madrugar a los colombianos “para que salgan de su casa, bien informados”, como acostumbra decir. Aunque parezca de 28 años, tiene 40; inició su carrera haciendo radio en RCN y ha pasado por los más grandes medios del país. En pocos días se estrena como padre… y esto fue lo que nos contó.

Juan Diego estudió Comunicación Social en la Universidad Jorge Tadeo Lozano y más tarde Derecho en la Gran Colombia, ¿qué tienen que ver esas dos carreras?

Tienen tantas cosas en común como lo que las distancia, por ejemplo el Derecho y el Periodismo, por esencia, se preocupan por la gente que más lo requiere y necesita. Además, el oficio a veces exige que el periodista tenga un panorama mucho más amplio, con mayor bagaje para abordar temas que a veces el simple estudio del periodismo no da. Por ejemplo, manejar el lenguaje judicial, conocer cómo funciona el Congreso, el Estado, etc., todo eso termina siendo más complementario que diferenciador.

¿Cómo llega al periodismo?
Comencé a trabajar en periodismo desde muy joven, mis primeros ‘pinitos’ fueron en Radio Sucesos RCN. En esa época había carreras que solo se dictaban en Bogotá y Comunicación Social era una de ellas; entonces venía y estudiaba en la Universidad y en las vacaciones gracias a un amigo, empecé a reemplazar a los periodistas que descansaban en junio y diciembre.

Como era periodismo de provincia, era una emisora pequeña, me tocaba en máquina de escribir y si uno se equivocaba debía arrancar la hoja y volver a empezar. Eso le exigía a uno hacer buenos textos, porque no tenía la oportunidad de estar corrigiendo fácilmente en un computador.

¿Pero cubría deportes?
¡A mí me encantan los deportes! Debo confesar que tenía preferencia por el periodismo deportivo, yo alcancé
a narrar y comentar fútbol y en la universidad me incliné siempre por esa área, me decían que tenía mucho talento.

Después de esta experiencia, ¿cómo llega a City TV?
Luego de hacer radio, empiezo como pasante en El Espectador, en la universidad no me exigían de forma obligatoria hacer pasantías, pero uno por iniciativa sabía que era la posibilidad de engancharse formalmente en la profesión. Tenía un amigo que me llevó a cubrir una fuente que en su momento no me gustaba, pero hoy entiendo que me sirvió mucho: Tecnología. Me exigí bastante para tratar de hacer digerible el tema para los lectores.

El modelo empezó a gustar, entonces me contrataron. Estuve allí por dos años en la sección, paralelamente escribía historias y les gustaba lo que hacía. Estando allí me enteré que estaban buscando periodistas para el noticiero de fin de semana de City TV. Había una persona que me sirvió de contacto, fui y me quedé.

¡El canal y usted crecieron simultáneamente!
Creo que eso fue lo más bonito de esa experiencia, porque tuve la gran fortuna de iniciar cuando City estaba en sus orígenes y ver ese proceso de evolución. Al comienzo era un canal al que muchos veían como los “loquitos”, que hacían cosas distintas y sin trascendencia.

Poco a poco nos fuimos volviendo un referente, un medio de opinión, que incluso, con sus debates, empezó a determinar quién podía o no, llegar a la Alcaldía de Bogotá.

¿Cómo fue la experiencia de trabajar con Darío Restrepo?
Siempre he dicho que ha sido mi mentor, porque Darío tiene una particularidad. Cuando llega al canal, City da el salto que le faltaba para trascender. Él inicia como presentador con un estilo diferente, y pese a su edad (porque era un hombre mayor y estaba con gente muy joven, lo que podía ser visto como algo raro), se convirtió en el complemento perfecto. Era la experiencia del periodista avezado,

“A veces la
gente me dice que soy muy
suertudo, pero no
saben el sacrificio
y las horas de trabajo que
hay detrás de cada éxito”.

serio, contundente, inteligente, buen reportero, presentador, con la “muchachada” detrás, haciendo lo que él sabía, dándonos línea editorial, pero brindando la oportunidad de aportar desde nuestro sello.

Usted empieza a crecer, a ser respetado y así lo entiende Darío y le entrega la dirección del noticiero de  medio día…
(Risas) Sí, afortunadamente. Primero fue la emisión del fin de semana, ahí dirigí y presenté. Posteriormente, por circunstancias de la vida, un día cualquiera estaba haciendo mi trabajo, cuando recibo una llamada de Darío. Me dice: “Juan Diego voy a tener que ausentarme por un tiempo largo debido a unos problemas de salud. Hemos analizado las opciones que hay para ver quién me reemplaza y entre muchas, la mejor es usted”.

En ese momento me sentí muy honrado por ese voto de confianza tan grande y entonces me dijo: “usted va a ser el presentador y director de la emisión central de lunes a viernes”. Esto fue un estímulo absoluto. Además copar el vacío que dejaba Darío era una labor titánica.

¿Cómo fue la experiencia haciendo crónica judicial? ¿Cómo era ese proceso?
Es uno de los proyectos hechos en City, de los que más me enorgullezco, porque ese formato ha logrado sobrevivir en el tiempo. Nos ponían a competir un domingo con los programas nacionales y el rating era favorable para nosotros. ¡Nos iba muy bien!

Después de que City TV lo motiva y lo estimula, ¿por qué se va a Caracol?
Son ciclos. Llevaba 10 años en City y podía crecer un poco más. Siempre he creído que uno o toma las oportunidades o las pierde. La verdad no estaba buscándolo, simplemente llegó. Iba a presentar el noticiero de medio día y 10 minutos antes, en medio de ese ajetreo, sonó un teléfono y alguien me dijo: “Juan Diego lo necesitan, que es urgente”.

Normalmente no hubiera pasado, porque estaba muy ocupado, pero finalmente lo hice. Era Darío Fernando Patiño, el director de Noticias Caracol, le pido que me dé su número y le devuelvo la llamada.

Hablamos y me voy para Caracol. Llego a la emisión del fin de semana, entonces fue una apuesta de familia porque cuando uno decide cambiar la comodidad de trabajar entre semana, para hacerlo sábado y domingo, es una decisión que no se puede tomar solo. ¡Eso puede ser causal de divorcio! (Risas).

Me hicieron una oferta económica muy buena, pero City no me quería dejar ir y contra ofertó: finalmente le agradecí, pero me decidí por Caracol.

Cuando uno empieza un oficio siempre tiene un referente, ¿cuál es el suyo?
Me preocupé por tratar de aprender de varios y tomaba lo que más me gustaba de ellos. Por ejemplo Yamid Amat, Darío Arismendi y Juan Gossaín. De los internacionales me encanta el estilo sarcástico de Jaime Bayly. Admiro profundamente a Daniel Samper Pizano, y estando en El Tiempo trabajé los mismos temas que él, en la Unidad Investigativa.

¿Cómo fue el cambio de pasar a Noticias Caracol?
Al principio me costó trabajo volver al set tradicional, con un escritorio, con un compañero, sin embargo, mi esencia es la reportería, entonces propuse hacer notas desde la calle. Alguien me dijo: ‘eso de que un día estés en el estudio y luego en la calle no se ve bien’.

Solicité que me dieran la oportunidad de ver cómo reaccionaba el televidente, un mes después aquella persona que me había cuestionado, me dijo: “retiro lo dicho. Eso era lo que le faltaba al noticiero”.

¿Y cómo nace ‘El periodista soy yo’?
El periodismo ciudadano nace en City TV, luego los grandes canales lo copian. ¿Por qué surge ‘El periodista soy yo’?, Caracol tenía una sección que se llamaba ‘El ojo ciudadano’ y no funcionaba.

Un día Juan Roberto Vargas me pregunta: “¿qué podemos proponer para renovar ese formato que ya existía?”. ‘El periodista soy yo’ tiene un componente que lo hace único. Por mi experiencia, logré entender cuál era ese factor diferencial (para eso me sirvió el Derecho): a la gente hay que apropiarla y empoderarla.

Mi propuesta fue que el mismo ciudadano, con su celular, pudiera hacer la denuncia del problema que lo  aquejaba. Eso nos permitía reportar hechos desde los lugares más lejanos.

Para que los videos salieran bien yo cree un tutorial, enseñando a los ‘reporteros ciudadanos’, cómo era que tenían que grabar. A los primeros informes de la sección le hicimos acompañamiento, porque nos llegaron mal grabados o era un video solo. Luego esto se volvió una bola de nieve, en la que quisimos empoderar al  televidente y lo logramos. Ahora nos mandan unos grabados hasta con drones y toda la sofisticación del caso.

Compartiendo set usted ha tenido muchas presentadoras, ¿con quién se siente mejor?
Co-presentar es como los jugadores de béisbol, con una seña entienden toda la jugada. Evidentemente uno con algunas presentadoras alcanza a tener más empatía, a trabajar con más fluidez, es como un matrimonio profesional en el que se salvan mutuamente. Debo decir que con Vanessa de la Torre tengo un buen ‘click’, porque los dos iniciamos ese nuevo formato de noticias sentados en un sillón, esa frescura y ese ‘relajo’, pero conservando la seriedad. Además nuestras personalidades ayudaron a que hiciéramos esa llave.

Muchas de las nuevas presentadoras llegaron a ese formato y no es que no haya empatía, solo que uno ya estaba aventajado. Ellas llegaron de los modelos ‘rígidos’ y aprendieron, todos vamos creciendo.

Desde que se graduó hasta la actualidad han cambiado muchas cosas. ¿Qué le cambiaría o qué le dejaría a los formatos de los noticieros?
Siempre he querido quitar el teleprompter, he sentido que cohíbe mucho, debería ser una ayuda. No tenerlo le exigiría más al presentador, estar mejor informado y le daría la oportunidad de contarle las noticias a la gente de una manera cercana.

Ahora queremos conocer al ser humano… Juan Diego, su esposa trabaja en un horario normal, ¿cómo fue el proceso de la madrugada y postergar el “arrunchis”?
Es una de las cosas más traumáticas (risas). Primero porque no era madrugador, todo lo contrario, antes me iba a dormir a las 2:00 a.m.

Segundo, pongo tres alarmas para despertarme; la primera a las 3:30 a.m. ¡Pero ahí no me despierto! (risas); luego suena otra a las 3:45 a.m., y la tercera

“Le hablo
a María del Mar
en la barriga, todavía no
da patadas tan duras, en
pocos días empezará a
patear más
fuerte. Dicen que los
niños vienen con ‘el pan debajo del
brazo’ ojalá traiga una
panadería” (risas).

a las: 4:00 a.m., esa alarma es la más bullosa, la pongo durísimo en el baño y me toca levantarme obligado. Mi esposa ha tenido que hacer curso intensivo y ya se acostumbró. Ahora trato de levantarme antes de que suene la “chicharra” (Risas).

Se estrena como papá. ¿Cuánto falta?
Faltan 2 meses, es una niña, se llama María del Mar. Claro que ya habíamos ‘negociado’ el nombre con mi esposa, si era niño yo lo elegía, si era niña ella se lo ponía. Obviamente cada uno propuso su nombre y el otro aprobó.

¿Cómo van a hacer para que la niña se acostumbre a su familia perruna?
Ella debe estar acostumbrada, lleva siete meses escuchando a estas ‘joyitas’ ladrar, eso es una orquesta sinfónica. Ha tenido “concierto” de ladridos de perro. Lo que si hemos tratado de hacer es imponer ciertas reglas, limitar los espacios, contratamos un ‘encantador de perros’, para que nos ayudará con algunas técnicas, ellos me hacen caso, pero de vez en cuando (risas).

¿Cocina?
No, y eso que viví mucho tiempo solo. Yo tenía un aparta-estudio y la verdad cocinaba por puro instinto de supervivencia.

Su esposa tiene un horario de oficina normal, usted regresa a las 3:00 p.m. y le va a tocar darle el tetero y  cambiarle el pañal a María del Mar mientras ella regresa. ¿Está preparado para eso?
La verdad es que estoy en trance, estoy a la expectativa de lo que va a pasar. Dicen que cuando uno ya los tiene en las manos, es la experiencia más maravillosa. Me imagino que cuando eso ocurra no me importará nada.

Ahorita le hablo en la barriga, todavía no da patadas tan duras, en pocos días empezará a patear más fuerte. Dicen que los niños vienen con ‘el pan debajo del brazo’ ojalá traiga una panadería (risas).

¿Su esposa es celosa?
No, no mucho. Nos ha pasado que vamos a algunos sitios y cuando llegan las seguidoras, le dicen: con su permiso y me ‘zampan’ un beso. Quedamos como en shock, pero ella lo asimila bien.

¿Qué música le gusta a Juan Diego?, y ¿qué canción le dedicó a su esposa?

Soy de lo que está sonando en su momento, me gustaba mucho de ‘joven’ (nos mira y sonríe)… bueno de adolescente: el rock.

A mi esposa le he dedicado varias, recuerdo por ejemplo un clásico de Franco de Vita, esa canción que dice: “Te amo, desde el primer momento en que te vi”. A veces soy cursi (risas).

¡No pierda esa esencia!
Soy de los que abren la puerta del carro, me parece chévere ser galante.

¿Qué cambiaría en su vida? Con la llegada de María del Mar van a cambiar varias cosas…
La verdad es que cambiar el pasado, sería como arrepentirme de lo que ha ocurrido y no lo haría. Puedo decir que cambiaré muchas cosas para tratar de cumplir las expectativas de ser un buen papá y de sacar adelante la familia.

Sabes, esto de ser padre me ha puesto a pensar mucho, me gustaría llegar a viejo para disfrutar más a mi hija… y bueno, a los nietos.

¿Cuánto más le pide a Dios en estos momentos?
He sido un católico “por días”, creo que esa falta de ser constante con Dios es una de las cosas que tengo que mejorar, pero si hay algo que le pediría ciegamente, es que le garantizara un futuro mejor a mi familia y a mi hija. Que me de salud (que en últimas es lo que uno necesita), amor, unión, pasión. Nunca le he pedido plata, tampoco determinado trabajo, lo único que le pido siempre, es que no me deje perder las fuerzas para seguir trabajando y hacer las cosas con amor.

A veces la gente me dice que soy muy suertudo, pero no saben el sacrificio y las horas de trabajo que hay  detrás de cada éxito.

Para nosotros ha sido un placer enorme escudriñar y compartir un poco de su vida, de su preparación como  padre. Es muy grato que nos acompañe en la edición de aniversario de 5 años y brindar por esta alegría.
Gracias a ustedes por tenerme en el radar e invitarme a esta edición tan especial. ¡Espero seguir estando en estas páginas muchas veces más!

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