JORGE ALFREDO VARGAS: SE CONFIESA A ‘VOZ PÓPULI’

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“¡Ser santafereño se lleva en los genes!”, así inicia la entrevista con uno de los periodistas más destacados del país, un hombre inquieto, comprometido con las causas y como él mismo dice: cachaco, samario por adopción, gimnasiano comprometido (exalumno del Gimnasio Moderno), javeriano y embajador de Caracol Televisión, pero ante todo un colombiano orgulloso de los aspectos positivos del país.

Su sueño era ser periodista deportivo y cuando lo logró descubrió que lo suyo si era la prensa, pero no la deportiva. Es amante del fútbol, pero se considera mal jugador e incluso varios de sus grandes recuerdos se los debe a este deporte.

¿Cuántos años de periodista?
Inicié como reportero en el Noticiero Criptón en 1987 y me gradué en 1988… ya son 27 años.

Inició como periodista deportivo ¿por qué?

Ese era mi sueño. Después entendí que uno no puede confundir un gusto, con ser periodista de determinado tema. A una persona le puede gustar la moda, pero es muy diferente ser periodista de ese segmento.
A mí me encanta el fútbol, pero era malísimo para jugarlo. En mi colegio había equipo A y B, yo era del C (Risas). Siempre he sido hincha furibundo del Santa Fe. Toda la vida he ido al estadio y pensé que ese gusto me hacía periodista deportivo y ¡no!… En esa época trabajé con Iván Mejía.

Reportero, presentador de eventos y de noticias en TV, comentarista en radio, director y productor de programas, ¿con cuál oficio se identifica más?

Mi oficio principal es ser presentador de noticias, para eso estudié, me formé y ese era mi sueño. Pero de ahí se han derivado otros proyectos como: la dirección de programas como José Gabriel y Mesa de Noche. Con el paso del tiempo me he ido especializando en hacer humor político, estuve en NP& con los Reencauchados y ahora en Voz Pópuli, con Blu Radio. Para mí el humor es una buena forma de crear opinión. Me apasiona la política y me la gozo haciendo sátiras. Es parte del legado que nos dejó el gran Jaime Garzón y sus antecesores.

No se trata de una crítica disfrazada, por el contrario es lo más frentero que hay. Lo que hace Daniel Samper en Semana, o Vladdo con sus caricaturas, es aprovechar el humor como camino a la opinión. He aprendido a no tocar el tema personal y físico porque me parece que es el tema más fácil. Tocar religión es un límite muy delicado.

Actualmente presento noticias, hago entrevistas en Última Edición, dirijo el programa de radio y tengo una empresa de asesoría de comunicaciones.

A qué hora hace todo eso?
La verdad es que no soy madrugador. Mi jornada arranca cerca de las 7:30 u 8:00 a.m., ahí empiezo a pensar y repensar lo que va a pasar en el día. Tres veces a la semana hago ejercicio por el tema de la operación y estoy “conectado” al teléfono y televisor constantemente. Luego voy a Caracol TV desde las 2 de la tarde y hasta la noche.

¿Ya cuántos años en Caracol?

En Caracol llevo 9 años y en RCN duré 8.

¿Inamovible?

No, nadie tiene el puesto comprado. Pero soy muy feliz en Caracol, es una empresa en donde se trabaja muy bien. A veces cuando uno es muchacho y habla de sus sueños hay muchas metas por cumplir, ahora estoy viviendo mí día a día delicioso, tanto personal como profesionalmente. Soy un privilegiado de la vida porque hago lo que me hace feliz.

[quote_center]”El primer día que llevé a mi hijo al Campín, lloré porque me acordé de mi papá, que ya no está. Ese era mi espacio con él, ahora es mi espacio con Felipe”.[/quote_center]

¿Le gustaría ser Director de noticias del Canal?

Sí, pero no me han dicho. Tengo unas funciones diferentes para aportarle al canal, si algún día me ofrecen el reto lo asumo. No tengo pretensiones, recibo la vida como viene y me gozo cada instante

¿Qué le agradece a Luis Carlos Vélez?

Muchas enseñanzas que él trajo de afuera, modelos que modernizaron la forma de hacer noticias en este país y que le dieron una agilidad y ritmo diferente. Es un hombre muy disciplinado, muy organizado y muy trabajador.
¿Cómo ha cambiado el periodismo desde que usted empezó a hoy?
El cambio fundamentalmente está en la tecnología, para bien y para mal. Cuando nosotros empezamos, no teníamos computadores, ni nada de eso. En esa época era del modo “artesanal” y uno salía con una cámara, una casetera, mi“

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crófonos en búsqueda de la noticia. Ahora está el chat, e-mail, las redes sociales, Google y un mundo de información. El reportero no debe dejar de sentir esa pasión de ir a la noticia, esperar el boletín o el comunicado es muy fácil.

¿Defiende la carrera de periodismo?

Soy defensor de las universidades, de la academia como proceso de formación; pero la academia no lo hace todo, eso está en uno. Veo a Yamid Amat y digo: “eso es ser periodista”. Él a las 7:30 está en consejo, a las 9:00 está haciendo entrevistas, el fin de semana tiene la entrevista central del periódico

¿Él es uno de sus modelos a seguir?

Yamid y Juan Gossaín son mis modelos, cada uno con su estilo. Yamid está siempre vigente, inquieto y con olfato periodístico. Por su parte, Juan es un modelo de perfección, es la cercanía perfecta (aunque suene redundante), a la objetividad.

Le ha tocado dar noticias de toda clase. Recuérdeme una buena y mala que no olvidará jamás.

Una buena reciente: Colombia – Uruguay, Maracaná, gol de James. Hicimos toda la trasmisión con Javier Hernández para contarle a Colombia

el momento más importante de la historia deportiva del país. Ese día después de que la gente salió del estadio, las familias de los jugadores pasaron a una tribuna especial para la celebración con ellos. Cuando entró el profesor Pékerman lo levantaron en hombros. Todos llorábamos de la felicidad ¡Eso es una noticia! Familia, paz, Colombia, verraquera y unión.
Dolorosas para mí, las que tienen que ver con niños. Hay una que ocurrió hace mucho tiempo y me impresionó. Un niño se lanzó de un paracaídas porque el papá quería romper un récord, el problema fue que nunca le abrió.

¿Cómo hace para dar una noticia tan triste como la del niño y tan alegre como la de James y además cantar La Bikina?

Una de las cosas que me enseñaron mis maestros (Yamid, Juan y Pacheco), es valorar la autenticidad. Nosotros no somos unas máquinas de decir noticias, yo soy papá, hijo, amigo y colombiano y hay cosas que nos duelen; pero así como damos esas noticias podemos cantar La Bikina y Jaime Molina.

¿Cómo es vivir con la competencia?

(Risas) No solo he vivido, he dormido con la competencia. Yo estaba en RCN y mi esposa (Inés María Zabaraín) en Caracol. Tenemos un acuerdo tácito de no mezclar el tema laboral en la relación. Aunque hablamos mucho de televisión, es el mundo donde nos movemos, nuestros amigos son del medio. He dormido con la competencia y nos hemos “chiviado” mutuamente.
Nosotros vivimos como una familia normal: pagamos el agua, se nos olvida pagar un recibo, tenemos las mismas peleas de todo el mundo; las de mi casa son por el desorden (bueno la verdad es que soy psicorrígido con el tema, ellos son normales –risas-).

¿Se considera buen suegro?

Si. Laura ha tenido novio y Sofía ha tenido algunos intentos. La preocupación de los papás es que no vayan a hacer sufrir a sus hijos, que sean buenas personas: si su hijo lo es, pues se lo merece. Gracias a Dios nos han tocado niños muy formales; eso sí, los niños de hoy son diferentes, eso de: “Doña Magda” ya no existe, ahora dicen: “¿Magdita cómo vas?”.

¿Es celoso?
No. Pues los celos normales, pero nada enfermizo

Usted es el centro de las reuniones, canta, hecha chistes…

Más que chistes, cuento historias. Como soy acelerado, tengo humor, salgo con apuntes, termino manejando la reunión. Me gusta ser el centro de atracción, muevo la pierna todo el tiempo, me gusta la bohemia, me gusta bailar; pero además soy un cantante frustrado, si me ponen un micrófono canto. ¡Pero de puro amateur!

¿Santafecito del alma?

Uno en la vida puede cambiar de todo menos de equipo. Soy santafereño desde que nací. Mi primer recuerdo en la vida es entrando con mi papá al Campín. Eso es genético, es una pasión y una forma de ver la vida.
Soy muy dedicado con las causas, entonces soy santafereño, gimnasiano (exalumno del Gimnasio Moderno), javeriano, comprometido con los proyectos de Caracol, cachaco, samario por adopción, pero ante todo colombiano.

[quote_center]“No solo he vivido, he dormido con la competencia y
hasta nos hemos ‘chiviado’ mutuamente”.[/quote_center]

El primer día que llevé a mi hijo al Campín, lloré porque me acordé de mi papá, que ya no está. Ese era mi espacio con él, ahora es mi espacio con Felipe. Además vivimos el triunfo de Santa Fe y el Mundial pasado. Acabó de cumplir años y él mandó hacer una torta con el escudo del equipo.

¿Los noticieros hoy en día están cargados políticamente?

Creo que en este país hay libertad de prensa y de expresión. Tanto RCN como Caracol son empresas que pertenecen a grandes grupos económicos y eso no nos debe asustar, tenemos total libertad de informar. Nunca he recibido llamadas ni del doctor Ardila, ni de Don Julio Mario o, ahora, Alejandro Santo Domingo para decirme qué decir o no. Pero la gente fanatiza con eso.
Cuando Juan Roberto asumió la dirección dijo: “Nosotros simplemente estamos para informar. Este es el equilibrio y oportunidad para todos, aquí todos tienen cabida”.

¿Cree en el proceso de paz?

Si. Creo en la paz y al país tenemos que darle la oportunidad. Con todo lo que ha pasado y las veces que nos han traicionado, esta oportunidad no se puede perder. Creo que eso ya lo entendieron ellos. Que haya críticas es normal, pero es necesario.

¿Cómo es esa Colombia que vislumbra para sus hijos?

Creo que es una Colombia mejor a la que nos tocó a nosotros, las generaciones anteriores tenemos algo de culpa por no haberlo logrado antes, fuimos permisivos como sociedad. Enfrentamos cosas muy fuertes, pero veo un país mejor, con la posibilidad de quitarnos esos rótulos, ya lo vive uno en el mundo.
Cuando fui a entrevistar a nuestra Miss Universo hubo gente que escribió en redes sociales que cómo era posible estar haciendo una entrevista a una reina mientras había niños muriéndose. Pensé, esto no puede ser, ¡se trata de un logro gigantesco!, va a ir a 25 países del mundo llevando el nombre de Colombia. Así como lo han hecho Shakira, Carlos Vives, Juanes, Falcao, Nairo, Mariana Pajón, Camilo Villegas, ni qué decir de García Márquez y Botero, etc., ¡Ellos son nuestro nombre en el mundo!
Hoy en día tenemos a uno de los mejores jugadores de fútbol en el mundo y a la mujer más bella y ¿ese triunfo no vale porque es una reina? Eso no es posible. Cuando anunciaron el triunfo de la señorita Colombia en Miss Universo el rating de Caracol subió a 70 puntos, igual que un partido de la Selección Colombia. Gracias a logros como esos es que hoy nos miran diferente en el mundo. Tenemos que ser positivos, Colombia es un país que tiene toda la posibilidad de ser mejor.

¿Un consejo para los jóvenes que inician en el periodismo?

Siempre hago una sugerencia: primero hágase un auto examen para ver si ésto es lo que realmente quiere (a veces se confunde el periodismo con: salir en televisión, hablar en radio o ser famoso); ser periodista es una pasión, una forma de vida, es tener un compromiso con la verdad. Que se preparen, hay que tener fuentes, hay que leer, hay que oír y aprender. La credibilidad es el capital de un periodista y es intocable. Este compromiso es 24 horas al día, 7 días a la semana, 365 días al año.

Hablar con usted da gusto, contagia paz, alegría, estabilidad ¿Cuál es su secreto para ser feliz?

Ser feliz. Primero, tengo a Dios en mi vida y eso es muy importante. Somos devotos de la Virgen de la Milagrosa; segundo, la familia es mi polo a tierra y tercero, la pasión por lo que se hace.

¿Qué diferencia hay entre el Jorge Alfredo pasado de kilos y ese guapo de hoy?

Yo era obeso. Bajé 38 kilos. Después de mucho tiempo descubrí que tenía una adicción a la comida, en ese punto no hay dieta o pastilla que ayude, solo tu propio compromiso. Me sometí a una cirugía de Manga Gástrica con un equipo maravilloso de la Clínica Santafe. Ya no me duelen las rodillas, no me ahogo y no tomo tantas pastillas como antes.

[quote_center]“En las mañana doy gracias a Dios por mi vida y le pido por el bienestar de mi familia”.[/quote_center]

Ahora como pollo, mariscos, pescado y ensaladas. Dejé la carne roja y el arroz blanco, que era mi debilidad.

¿Ha cumplido todos sus sueños?

He cumplido muchos de mis sueños. Pero aún me falta viajar más, quiero tener un talk show, me lo imagino de lunes a jueves, el viernes descansaría (Risas).

¿Cómo se ve en 20 años?

En 20 años voy a tener 67, activo todavía. No me veo en la mecedora… pero uno debe ser con-sciente que hay que abrirle espacio a las nuevas generaciones.
¿Una petición que siempre le hace a Dios?
En las mañana doy gracias a Dios por mi vida y le pido por el bienestar de mi familia.

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