Locutor deportivo, destacado por su trayectoria en la emisora Antena 2, así como en la narración deportiva argentina. Ha impuesto un estilo radial con su enérgica y particular forma de relatar los acontecimientos deportivos de Colombia. Nació en Tumaco, Nariño, y tuvo sus primeras experiencias radiales en Buenaventura, Valle del Cauca.

EL DEPORTE ENTRE VIVAS Y DESCONOCIMIENTO

Lo primero que hay que decir es que Colombia no es un país culto deportivamente. Todavía nuestros héroes del músculo, en su mayoría, salen por generación espontánea. Aunque hemos recorrido un buen trecho, nuestra potencialidad rebasa nuestra organización como nación deportiva.

Aunque el último de nuestros gobiernos multiplicó el tradicional irrisorio monto para el desarrollo deportivo, todavía hace falta una verdadera investigación que devele la comparación entre el potencial humano y las necesidades.

Tenemos pocos e insuficientes escenarios para la preparación de deportistas de élite. La formación de dirigentes, técnicos, médicos deportólogos, incluso de informadores, es todavía incipiente y dispar. Como muchos de nuestros deportistas se deben a la intención personal, y eso hace que en el gran conglomerado hasta los aficionados aplaudan con entusiasmo y orgullo sin saber qué, o insulten y despotriquen cuando los resultados no se dan, por el mismo desconocimiento. Es decir, la falta de cultura deportiva.

No hay, por ejemplo, congresistas con alguna preocupación por empaparse del gran argumento social que es el deporte, y por supuesto esto hace que se pierdan una gran mayoría de potenciales campeones porque el conjunto de conocimientos e ideas para desarrollarlo no arropa nuestra gran sociedad.

Colombia obtuvo más de dos decenas de diplomas olímpicos, el premio que dignifica el esfuerzo de quienes estuvieron muy cerca de las medallas, pero pareciera que nadie lo notó. Si hiciéramos una contabilidad con una tabla de valores, la cosecha de diplomas es tan significativa como la obtención de las ocho medallas. Además tienen el mensaje, muy explícito, de lo que puede ser el gran futuro de los próximos
juegos.

No sé si hemos dejado en claro que nuestro entusiasmo “carnavalero” por resultados como en Río 16 está ocultando la mina insondable que es Colombia deportivamente, producto de su maravillosa miscegenación, y que una cultura promovida en todos los niveles: político, empresarial, informativo, puede llevarnos a entender la necesidad de convertir su transversalidad con la educación, la salud, el arte y todas las buenas expresiones del desarrollo humano, en el mejor vehículo de la transformación social que necesitamos.

Un país deportivo es el resultado de una voluntad generalizada que se forma en la vertiente de muchos afluentes:

La ficha antropométrica de todos los niños y jóvenes del país, acompañada de sus preferencias y aptitudes es la gran base.

La preparación de verdaderos maestros de Educación Física, debe ser el respaldo para para el verdadero desarrollo de estas semillas. En este contexto no debemos olvidar una alimentación adecuada en los centros de educación que debe ser vigilada por profesionales de la nutrición y la salud.

Hay poca divulgación de los beneficios del deporte. Este es un tema clave para tener la complicidad de los padres; una historiografía que pueda ser manejada a través de formas, incluso elementales, de comunicación.
Eso es fundamental para la creación de los paradigmas que en deportes son definitivos para la búsqueda de la imitación de los héroes.

En fin, hay otros elementos para esta vertiente que son menos importantes y que corresponden a países con programas para una gran organización.

Hasta ahora en Colombia no hay una decisión que convierta al deporte en política de Estado; se ha mejorado enormemente en el presupuesto, pero falta mucha lana para el tejido adecuado. Somos un país privilegiado por el mestizaje, pero no nos hemos dado cuenta, o a lo mejor pasa que la ausencia del Estado en sectores claves para la producción de deportistas es nula, y por eso hay jóvenes con condiciones para esta práctica, que han elegido el delito como forma de vida porque no han tenido otra opción.

 

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here