FELIPE ARIAS: “CAZAMOS” AL CAMINANTE

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“No se quede callado. ¡Denuncie!”, ¿cómo olvidar esa tradicional frase que se ha
vuelto parte de la cultura colombiana? En esta oportunidad hablamos con su creador, quien nos cuenta entre otras, cómo nació la popular sección; su gusto por la lectura y su parentesco con uno de los grandes del Periodismo el siglo XX, Roberto Londoño
Villegas (Luis Donoso).

Felipe nace y estudia en Manizales ¿cómo llega a Bogotá?

Estaba trabajando en Telecafé, había hecho todo el proceso desde la parte técnica
de switcher, operador de audio, de edición y también estaba haciendo mis primeros ‘pinitos’ en presentación. Iba avanzado en la universidad, hacía corresponsalía para noticieros de Bogotá desde el Eje Cafetero, además trabajaba para el Noticiero Nacional y 7:30 Caracol. Un día me llaman y me dicen: “usted está haciendo muchísimas notas mensualmente, nos sale más barato traerlo para acá”. Así fue, me vine a cubrir política y Casa de Nariño. Ahí empecé en la presentación del fin de semana y luego la general.

¿Recuerda esa primera entrevista que le caló?

Recuerdo una entrevista con Hugo Chávez, en Santa Marta; también a Rafael Correa, en Quito, ese tipo de experiencias me gustan mucho. He ido a la Casa Blanca a cubrir las últimas tres elecciones de EE.UU. Ha sido muy enriquecedor estar con candidatos como John Kerry, en su momento, con el presidente Bush y en un par de ocasiones con el presidente Barack Obama.

¿Cómo es Obama?

Es muy jovial, sereno y amable con los periodistas. La primera vez que lo conocí dije: “tengo que pedirle una foto” y estábamos sin cámaras porque no podíamos entrar celulares a la Casa Blanca. Varios periodistas de Colombia nos acercamos y le dijimos

Queríamos la foto justo donde los presidentes de EE.UU. ofrecen las ruedas de prensa, nos fuimos hasta allá, llegó el fotógrafo oficial y dijo: “solo una foto”, había una periodista peruana que estaba un escalón más abajo y se empinó, con tan mala suerte que tapó a Obama.

A los 8 días nos llegó la foto al correo y el Presidente no se veía (risas). Siempre que veo la foto digo: “¿ve esos piecitos?, son los de Obama”. Años después volví, le pedí repetir la foto y no hubo ningún problema.

¿De dónde viene esa vena periodística?

De mi abuelo, él fue periodista de El Tiempo. Fue escritor: Roberto Londoño Villegas (su seudónimo era Luis Donoso). Además desde pequeño en vez
de ver películas, de ir a cine o de querer jugar fútbol, quería leer.

En general la gente en Manizales es muy dada a la cultura, a leer, a la literatura. Desde niño me sentaba en una máquina vieja de mi papá y empezaba a escribir cosas de novelas. Leí Agatha Christie, Julio Verne, luego literatura de motivación de Norman Vincent Peale y en general, todo lo que me encontraba.

¿Su consejo para las nuevas figuras del Periodismo sería la lectura?

La base para hacer un buen Periodismo es leer mucho, yo les digo: lean para que se informen, pero también lean literatura, para tener un buen léxico, para hablar y expresarse bien.

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“DE PAPÁ SOY UNA “MELCOCHA”, LLEGO A LA CASA Y LES DIGO QUE LOS AMO A LOS TRES. ‘SOFI’, LA MAYOR, ME DICE: ‘PAPI YA ME HAS DICHO QUE ME AMAS COMO 14 VECES DESDE QUE LLEGASTE’ (RISAS). A MÍ ME ENCANTA”

Algún libro que haya entrado en su alma?

Después de leer todo tipo de literatura, considero que la Biblia, es el mejor. Está perfectamente escrita, tiene absolutamente todo para formarse como persona. Soy católico, mi mamá me inculcó ir a misa, pero tuve una época donde ni me confesaba, ni comulgaba, ni iba a misa.

Lo vimos llorar cuando ocurrió el terremoto en Haití… a todos se nos arrugó el alma ¿Cómo fue esa experiencia?

Estaba grabando la sección de denuncias, cuando solicitaron a un presentador del canal que estuviera disponible: yo lo estaba. Me preguntaron si tenía la Visa Americana vigente, que la mandara a traer junto con varias mudas de ropa.

Me fui con un saco y un morral; después de ir a Miami, bajamos a Haití, sobrevolamos Puerto Príncipe, pero terminamos aterrizando en República Dominicana. Esa noche viajamos 13 horas y fueron varios días de tragedia. Vi morir muchísimos niños, eran cerca de 300 mil víctimas mortales y la situación era dramática.

A mi me daba muy duro el tema de los niños, en ese entonces Pablo y ‘Sofi’ tenían 3 y 5 años. Cada vez veía menos niños en los parques o sitios abiertos y había dos posibilidades: o se estaban muriendo o se los estaban robando. Esa fue una gran lección de vida, porque se aprende a valorar lo que se tiene.

Criticaba y renegaba muchas cosas de Colombia y me di cuenta que hay países en la inopia. Haití tiene un tema de corrupción extrema, un desempleo del 70 %. Cuando preguntaba: ¿Usted hace cuánto comió? me decían: “tres días antes del terremoto me tome una sopa”, o sea que la crisis no era solo por el terremoto, era permanente.

Ahora, un cubrimiento que le produjo mucha felicidad…

Una vez estábamos en la Casa Blanca y al finalizar la entrevista el presidente Obama nos invitó a cenar.

¡Pero Obama está marcando mucho su vida!

Si, debo aclarar que no es mi ídolo. Quisiera entrevistar al Papa, también ha habido unas historias muy bonitas como la del Cabo Ávila, que tristemente fue célebre porque pisó una mina mientras estaba construyendo un parque. Él es una de las personas que más admiro y fue una entrevista muy enriquecedora para mí.

¿El periodista debe limitarse a informar o debe tomar partido, juzgar o condenar?

Hay que ser muy serio con la información. Nuestro deber es ser un puente entre la ciudadanía y las autoridades. Hay que ser crítico, juzgar con cuidado, pues no somos autoridad. No se trata de ser lectores de telepronter, sino poner información en evidencia, nunca tomar partido. Uno debe estar del lado del ciudadano de a pie.

Háblenos de ese proyecto que usted creó, ideó, llevó a la pantalla y consolidó como una de las secciones más fuertes del noticiero… El Cazanoticias.

Tenía la idea desde que vivía en Manizales. Cuando llegué a Bogotá, en el primer consejo de re-dacción propuse una sección social y de denuncias, pero todo era a nivel político, 1998 fue un año muy convulsionado; me dijeron dejémosle eso a los periódicos de localidades y de barrio.

En el año 2001 hice un piloto que quedó guardado; luego puse unas cámaras ocultas en el sector de la Zona Rosa de Bogotá donde vendían drogas; después grabé piques ilegales. Mis compañeros me decían: “cuidado, no queremos otro mártir. En este país no se puede denunciar. Haga una sección diferente”.

Cuando me dieron el aval pensé que iban a llegar un montón de denuncias y no, la gente no tenía las facilidades tecnológicas para hacer los videos. Me tocó salir y preguntar: ¿por casualidad tiene algo que denunciar? Y la gente me decía que sí, entonces yo era el camarógrafo, el periodista y les ayudaba a hacer la denuncia.

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¿Cuántos años lleva la sección?

Hace 13 años iniciamos, pero las denuncias empezaron a llegar a los 2 o 3 años. Ahora recibimos 300 correos diarios con denuncias y videos, pues hay muchas herramientas tecnológicas y cientos de colombianos pueden ser reporteros ciudadanos. Yo creo que un 80 por ciento de las peticiones son resueltas.

¿Cómo ve nuestro país?

Colombia está atravesando momentos difíciles, somos un país en vías de desarrollo y mientras se ajusta pasa de todo: la corrupción es rampante, tenemos un Proceso de Paz que está en curso, pero falta mucho. Hay inseguridad, el de-sempleo es muy alto, faltan oportunidades, nos va a llevar mucho tiempo ser un país del primer mundo. Tenemos muchas riquezas naturales, gente muy bonita y lamentablemente, personas muy inteligentes para el mal.

¿Lograremos la anhelada paz?

Creo que más que desmovilizaciones, la paz se va a lograr cuando desarmemos nuestros corazones. Si los mismos que están hablando de paz hacen la guerra entre ellos es bien difícil. Yo creo que va a haber una desmovilización de grupo, pero se van a crear otras “microempresas criminales”.

La salida de Vicky Dávila ¿debilita el noticiero?

Uno tiene que ser consciente de que hay que evolucionar, también de que llegará nuestra hora. Vienen presentadores y periodistas muy buenos detrás de nosotros haciendo carrera. Vicky es una gran periodista, ella tomó la decisión y hay que apoyarla.

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“AÑORO LAS MONTAÑAS DEL EJE CAFETERO, EL OLOR A CAFÉ, LA FINCA, EL RUIDO DEL PERRO LADRANDO, LOS SONIDOS TÍPICOS DE LOS CAFETALES Y LOS TRABAJADORES. ACOSTARSE A VER ESTRELLAS SOBRE UN SILO, MIENTRAS EL CAFÉ ESTÁ CALIENTE DEL SOL DEL DÍA”.

¿Cómo nace 4 Caminos?

Después de consolidar las denuncias, mi siguiente reto era tener un producto que resaltara los valores de las personas que hacen cosas grandes por el país. En los noticieros lamentablemente estamos muy dados a dar noticias negativas, pero existe otra realidad: gente que está haciendo patria y eso me ha dado un equilibrio en mi vida profesional y personal.

Diego Fajardo hace la investigación, Silvia Corzo la entrevista, Diana Salinas un Periodismo de inmersión y yo las historias positivas. Los cuatro tenemos roles diferentes, pero complementarios, si nos necesitamos estamos listos para ayudar.

¿Cómo lo ha recibido la gente?

Está conquistando un nicho, el programa tiene mucho futuro.

Hablemos de Felipe, el hombre. ¿Cómo es su vida como padre y esposo?

De papá soy una “melcocha”, llego a la casa y les digo que los amo a los tres. ‘Sofi’, la mayor, me dice: “papi ya me has dicho que me amas como

14 veces desde que llegaste” (risas). A mí me encanta decirlo. A Viviana también, tengo una esposa ejemplar, es costeña. Entonces cartagenera con paisa es una combinación muy bonita. Ella está dedicada a los niños completamente.

¿Le gusta cocinar?

La verdad no cocino, claro que quiero hacer un curso. Preparo platos sencillos: una carne encebollada deliciosa, hago un salmón con pasta a las finas hierbas muy rico. Mi esposa tiene la sazón costeña y no le llego ni a los talones.

¿Les gusta la vida social?

Sobre todo vida familiar, podríamos decir que la social es casi nula. Buscamos espacios para salir con los niños y divertirnos, también vamos con mi esposa a restaurantes. El plan de vino y velas nos encanta.

¿Qué canción le dedicó a su esposa recientemente?

Le dediqué ‘El amor más grande del planeta’, de Pipe Peláez, la letra es hermosa.

¿Le gustaría que sus hijos le siguieran los pasos como periodista?

No quisiera, pero ya me resigné a que ‘Sofi’ va a seguir mis pasos. La verdad le veo dotes, entonces no la puedo coartar. Yo le cuento que tuve muchos riesgos, cuando estaba de reportero me tocó cubrir atentados, tomas, masacres, secuestros liberaciones, accidentes…, pero es su vida, a ella le gusta, es muy versátil a la hora de hablar y creo que uno debe ser feliz con lo que hace.

¿Qué añora?

Añoro las montañas del Eje Cafetero, el olor a café, la finca, el ruido del perro ladrando, los sonidos típicos de los cafetales y los trabajadores. Acostarse a ver estrellas sobre un silo, mientras el café está caliente del sol del día.

¿Veo que es un romántico empedernido?

Si, soy romántico, me gusta ser cariñoso y creo que a veces me paso.

¿Llegó a su meta como periodista o le falta?
Me falta. Yo creo que uno tiene que crecer todos los días, hay que ponerse metas. No soy conformista. Aún me falta algo, pero es secreto.

¿Sería director de noticias o del canal?

No me gusta el poder, ni los cargos directivos. Nunca he querido ser jefe de emisión, ni de noticiero, ni del canal. La meta que me ponga será para servir a la gente. Uno tiene que dar para poder crecer. Quizás si acepto un cargo de poder estaría renunciando a muchas cosas y a mí me gusta el servicio.

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