ERNESTO ANDRADE EL “ARQUITECTO” DE LA BELLEZA

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En medio de una Bogotá lluviosa llegamos al consultorio de uno de los más destacados cirujanos plásticos del país, para mí, el mejor: ético, serio, profesional, con la mística requerida para el oficio y… guapísimo. Mientras esperamos es inevitable no fijarse en la imponente réplica de un Guerrero de Terracota y su caballo, que adornan la sala. Cuenta la leyenda que cada una de las 8.000 figuras originales de este patrimonio de la humanidad, fueron talladas con rasgos y facciones diferentes, ninguna es igual a la otra. Es curioso, en este contexto la imagen cobra relevancia; en el caso de Ernesto Andrade, ya son más de 35 mil sus “obras de arte”, cada paciente “moldeada” de forma exquisita y única.

Por: Magda Egas y Cristy Jiménez
Fotos: Andrés Reina
Locación: Clínica Los Nogales / Calle 95 No. 23 – 61
andresreinafotografo@gmail.com
Instagram: @andresreinafoto

Con una sonrisa el experto sale a nuestro encuentro, ya en su consultorio las fotos de su familia adornan el entorno, y exponen al público sus mayores tesoros.

¿Cuántos años en la profesión?
¡Ya son 30 años de médico! Como estoy de viejo, ¡que barbaridad! (risas).

¿Dónde estudió?
En el Hospital Militar.

¿Dónde nació?
En Medellín. Ya no tengo acento, la ‘s’ paisa me la borraron los ‘rolos’ (risas).

¿Por qué se inclinó por la Cirugía Plástica?
Me gusta la belleza por encima de muchas cosas, he ido descubriendo que no a todo el mundo le pasa. Alguna vez quise escribir un libro que se llamara ‘Y si todo fuera más lindo’, ¿qué pasaría si los andenes, las calles, los buses, los jardines fueran más bonitos? Descubrí que pensar estéticamente me produce un profundo placer.

En una época llegué a creer que ese gusto estaba asociado con el Arte, luego me di cuenta que era parte de las cosas lindas de la vida, la arquitectura y el interiorismo me parecen divinos. Llegar a un museo y ver su estructura es fascinante. Cocinar y presentar estéticamente un plato, para mí es maravilloso, ¡sufro con lo feo! A la vez, también quería dedicarme a la Medicina, pues provengo de familia de médicos y me interesaba profundizar en la cantidad de conocimientos que se adquieren en esta profesión. Encontré en la Cirugía Plástica la fusión de las dos.

¿Qué le gusta más de su profesión?
Ayudar al óptimo desempeño del ser humano, en los aspectos relacionados con su belleza física.

¿Recuerda cuántas cirugías ha realizado?
Son más de 35.000 pacientes y cerca de 100.000 procedimientos.

¿Los hombres también se operan?
Sí, cada vez un poco más, pero no tanto como las mujeres. Los hombres le tenemos mucho miedo a la cirugía. En mi carrera nunca subió el porcentaje a un nivel superior al 1%.

Qué hace la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica para prevenir las lamentables consecuencias que están dejando las “clínicas de garaje”?
La Sociedad hace un esfuerzo descomunal por tratar de controlar el tema, pero desafortunadamente tenemos obstrucciones en el Senado de la República, porque hay intereses encontrados. Familiares de políticos están relacionados con esta problemática, entonces se obstaculizan los proyectos de ley para beneficiarlos. Lastimosamente se legisla en lo personal y no en lo común.

A veces la tarea se torna muy compleja. Con los años entendí que no sirve corregir a uno de los dos elementos fundamentales. Como diría Sor Juana Inés de la Cruz: “tan culpable es el que peca por la paga, que quien paga por la peca”.

Un cirujano de una clínica de garaje ofrece sus servicios, pero si las pacientes pagan a sabiendas de que ponen en riesgo su salud y su vida, es difícil. La gente pide médicos con ética, pero hay personas que no aprecian ni su propia vida.

¿Entre las miles de cirugías que ha hecho, ha tenido algún percance?
Hemos tenido complicaciones con algunos pacientes, por fortuna nunca una fatal o que haya dejado secuelas importantes. Estadísticamente estoy por debajo de la media, por ejemplo nunca he tenido un paciente en cuidados intensivos. Las veces que ha ocurrido es un sufrimiento mutuo entre médico y paciente.

Contésteme con toda sinceridad… ¿Hasta qué edad cree que una mujer se debe hacer cirugías?
Si una persona se siente mentalmente joven y su cuerpo no corresponde, para mí debe operarse. Una paciente me lo enseñó, me dijo: “doctor déjeme por fuera, como me siento por dentro” y me encantó la frase, a tal punto que la quería poner en mármol al lado de mi consultorio. Ella tenía un espíritu muy joven.

Hace poco operé a la mamá de un amigo que tenía una barriga muy grande. Cuando me dijeron que tenía 82 años y quería hacerse una cirugía pensé que estaba loca. Tan solo tuve que escucharla hablar por unos minutos y le dije: la opero mañana. ¡Tenía la vitalidad de una mujer de 50 años!

Obviamente he tenido casos en los que llegan mujeres de 50 años y les digo, no están en condiciones de salud para asumir una cirugía. Pongo el límite en estos casos, pero entiendo la convicción para realizarse un procedimiento.

¿Qué pasa con la sexualidad? A veces la edad cronológica no concuerda con la belleza física y fallan aspectos como la lubricación, etc.
Pues en la sexualidad como en la cocina, el gusto entra por los ojos. Si el plato está lindo, te lo vas a comer con más agrado. Lo mismo ocurre en este caso, si el “plato” se ve bien, ¡bienvenido! Por supuesto, si algunas de esas cosas eventualmente fallan (eso ya es parte de la intimidad de una persona), habrá que buscarle solución. No necesariamente porque sea una persona mayor, debe relegarse de la vida sexual.

Ahora que estoy viviendo con mi papá (que tiene 82 años), me he dado cuenta que tenemos una extraño tabú sexual social, en el que se asume que una persona después de determinada edad, no debe tener sexo. ¿Quién se inventó eso? Si un hombre tiene 80 años y está excitado y puede tener relaciones, pues genial. Lo mismo con una mujer.

Alguna vez llegó una paciente que tenía 80 años y me dijo: “doctor quiero que me opere porque me voy casar”, me pareció muy tierno porque había sido soltera toda la vida. El novio tenía 28 años y le brillaban los ojos cuando hablaba de él. Yo le empecé a hacer unas sugerencias para el rostro y de pronto me dice: “no doctor, yo quiero ponerme implantes en los senos”. Así fue y eso me dejó una gran lección, ella pensó en su sexualidad.

¿Cuál es el ‘top’ de las cirugías más comunes para usted?
La abdominoplastia es la número uno, ahí por lo general se corrigen las secuelas de los embarazos. En segundo lugar está la liposucción; la tercera es la rinoplastia (nariz) y la cuarta son los senos.

¿Himenoplastias ha hecho?
En toda mi carrera he hecho dos y me opongo a hacer más. Creo que es muy tonto. La cirugía se demora un segundo, pero en el momento de la penetración hasta ahí llegó. Le hice una himenoplastia a la sobrina de una paciente que vivía en Sao Pablo (Brasil), yo la había operado previamente y la señora me dice: “doctor necesito hablar con usted”, (cerró la puerta con tranca y todo), me contó que trabajaba con unos judíos ortodoxos y que uno de ellos se quería casar con una mujer virgen, pero allá no la había encontrado. Ella le dijo que tenía una sobrina virgen y él estaba enloquecido con la joven. Necesitaban hacer una himenoplastia, para que fuera creíble.

Al momento de la cirugía hablé con la muchacha y le pregunté si estaba segura de lo que iba a hacer, me dijo que venía de una familia muy necesitada y que era una gran oportunidad para ella. Casi me voy de espalda cuando le pregunté a qué se dedicaba y me respondió: “soy prepago”.

¿Ha recibido muchos reconocimientos?
Diría que los reconocimientos que gané, honestamente me pareció justo ganarlos. Los que perdí me pareció honestamente injusto perderlos. A veces he dicho, no puedo creer que ese trabajo le haya ganado al mío. De hecho aún lo recuerdo con dolor.

Por ejemplo, he innovado en Medicina, hacerlo es un reto enorme. Es difícil hallar cirujanos colombianos que tengan patentes, yo tengo cuatro a nivel mundial. Entonces a veces digo, no hay derecho que uno venga con un trabajo patentado y que se está probando exitosamente en el mundo y pierda. Son los gajes del oficio.

Los cirujanos plásticos colombianos son bienvenidos en el mundo. ¿Cuál es el  secreto?
Creo que aquí hubo una generación de muy buenos cirujanos. Fue una combinación en la que
éramos “genéticamente” buenos y hubo mucha demanda de parte de las mujeres que son muy lindas y querían serlo aún más. La práctica permitió perfeccionar la técnica.

Cuando hay problemas genéticos, ¿la cirugía se puede dañar?
Una técnica no es una camisa de fuerza y se debe ajustar a cada paciente, es obligación del médico hacerlo. Pero si uno no lo acomoda adecuadamente va a quedar mal y en esos casos, antes de hacer daño, el cirujano puede decir que no.

¿Cómo es eso que ya está radicado en Miami (EE.UU.)? ¿Opera allá?
(Risas) Allá tengo mi fábrica de implantes de seno, cola, mentón, balones gástricos y bandas vaginales, una idea que estamos desarrollando para recuperar la estrechés, que se pierde con los años, (está en proceso).

Creo que aquí
hubo una generación de
muy buenos cirujanos. Fue
una combinación en la que éramos
“genéticamente” buenos y hubo
mucha demanda de parte de las
mujeres que son muy lindas y
querían serlo aún más.

Hace unos años hubo un escándalo con los implantes PIP
Sí, fue por culpa de un irresponsable que decidió usar silicona industrial para las prótesis, eso generó inflamaciones severas y por fortuna, al retirarlas del mercado no hubo consecuencias que lamentar. En su momento eso generó desconfianza en la industria, fueron momentos difíciles, pero ya superados.

¿Cada cuánto se debe cambiar un implante?
Entre 12 y 14 años.

¿Y los que se revientan en los aviones?
Eso es un mito urbano. Los implantes se transportan en avión, si fuera cierta esa idea todos llegarían rotos. En el mundo se considera que hay más de 6 millones de mujeres con implantes, ellas viajan por lo menos una vez al año en avión.

Se acerca su despedida del medio…¿así como los futbolistas se retiran a determinada edad, los cirujanos también?
Creo que sí. La idea es retirarse mientras tenga todas sus capacidades y esté bien. En el ejemplo del fútbol la idea no es esperar a que el jugador esté gordo y no corra nada, el momento oportuno es cuando esté en la cúspide de su carrera y diga estoy muy bien, quiero dejar esa imagen y le abro paso a las nuevas generaciones. ¡No me imagino a Messi jugando gordo y calvo!

Háblenos de su familia.
Dios me regaló una familia hermosísima. Mi esposa, Paula, es una muñeca divina y esa es la menor de sus virtudes, es un ser humano maravilloso, inteligente y muy buena madre. Hace poco me envió una frase que me encantó: “cuando una pareja lleva muchos años casada, no debería preguntarse cuánto se aman, sino cuánto se han perdonado”.

Llevamos 15 años de casados, tenemos dos hijas que son un par de luceros: Gabriela y María que tienen 14 y 10 años. Mi familia es maravillosa.

¿Cómo es un día suyo cuando no opera?
Competimos entre quién hace el desayuno, crié a mis hijas amando la cocina, son muy ingeniosas en el tema. Por vivir en EE.UU. hay una cultura de orden, entonces todos ecogemos y limpiamos. Siempre nos preguntamos qué vamos a hacer, nadie hace planes por separado.

Nos encanta viajar, todos los años esquiamos en la nieve, nos gusta ir a restaurantes juntos, nos reímos. Recientemente fuimos a los parques de Orlando (Florida), mejor dicho somos cuatro amigos divirtiéndose y uno pone la plata (risas).

En la sexualidad
como en
la cocina, el gusto
entra por los ojos. Si el
plato está lindo, te lo vas a comer
con más agrado. Lo
mismo ocurre en este caso, si el plato
se ve bien, ¡bienvenido!

¿Cuál es el secreto como hombre para tener un hogar tan hermoso?
Tenemos que entender que somos parte de una sociedad y nacimos para vivir en ella. Esa vida implica el respeto, la tolerancia y el autoreconocimiento de nuestra debilidad (que uno pueda decir: hoy me levanté huraño). Si cada uno de nosotros se propusiera sacar lo mejor que tiene, las relaciones serían muy diferentes.

El secreto va más allá de decidir amar, lo ideal es pensar en el compromiso que asumió y cómo va a honrarlo. Ahí tienen mucho que ver los hijos, pienso que el daño que se les hace con una separación es muy marcado. Obviamente si no hay otro camino, pues así se hará. Sin embargo, en esos casos uno tiene que pensar: en qué momento dejé que mi relación (que era linda), se dañara.

Le diría a los hombres, que uno puede transformar a su mujer en lo que quiera con amor y con inteligencia. No se trata de salir a buscar, ¡porque no hay! Es mejor tomar algo y moldearlo.

Un saludo para nuestra edición de Navidad
Los colombianos desde el seno de nuestras familias estamos en la obligación de crear un mejor país y no ser ajenos a la corrupción. Hay que educar en ambientes sanos. Quisiera algún día ser millonario para dejarle una enseñanza a dos grupos de personas: en primer lugar demostrarle a los jóvenes que sí se puede ser rico haciendo las cosas bien. En segundo lugar, para honrar la profesión. Hay muchos colegas que han tenido que vivir tiempos críticos a nivel económico y eso ha generado que los jóvenes, actualmente, no quieran estudiar Medicina porque las condiciones laborales no son óptimas. Lo ideal es que hubiera muchos niños inteligentes queriendo estudiar esta carrera, porque ellos serán quienes nos curen en la vejez.

Antes de terminar, respóndame: hay una película que se llama ‘Los caballeros las prefieren rubias’, le pregunto: ¿los caballeros las prefieren operadas?
Quien quiera “comer” natural, que coma tierra (risas).

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