Hotel Santa Bárbara Beach & Golf Resort
Esta hermosa y colorida isla holandesa, con 36 playas y ubicada en el mar Caribe, ofrece diversos planes. Familias, parejas y amigos la eligen como un destino imperdible, donde las 24 horas, no son suficientes para disfrutar todas las actividades. En esta edición haremos un recorrido ‘plan de amigas’, donde los spa, restaurantes, tiendas y playas, son el principal objetivo.

Por. Ángela Cruz
Fotos y agradecimiento: Oficina de Turismo de Curazao

La aventura empieza con un tranquilo vuelo que sale de Bogotá diariamente a las 2:30 p.m. Willemstad, capital de Curazao, nos recibe con su cálido clima de 30° centígrados, su refrescante brisa y sus 155.000 habitantes preparados para atender turistas de todo el mundo, ya que hablan holandés, español, inglés y papiamento.

Rignal Tokaay, guía de la Oficina de Turismo de Curazao, nos da la bienvenida y nos conduce al hotel Renaissance, ubicado en el Rif Fort, fortín construido en el siglo XIX para proteger la isla de invasiones piratas. Actualmente es un mall comercial, con tiendas, cafés y música en vivo, que recibe a los numerosos turistas que llegan en los majestuosos cruceros diariamente. Durante el recorrido, Rignal nos enseñó algunas palabras nativas: ‘dushi’, que significa cariño, ‘bombini’, que significa bienvenido y ‘Kon bai?’, que significa ¿cómo estás?, entre otras.

Hotel Renaissance

Una isla llena de sorpresas

La mágica noche empieza con una cena en el restaurante Xquisit, especializado en comida internacional,  cuya carta se renueva cada tres meses.

Luego de un maravilloso descanso, el día empieza con un saludable desayuno que nos prepara para el recorrido hacia el Santa Bárbara Beach & Golf Resort, que ha alojado personalidades como nuestra Miss Universo, Paulina Vega. Cuenta con 350 habitaciones y el Atabei Spa, inspirado en los antiguos rituales del pueblo indígena Arawak, usando los exclusivos productos de la isla a base de Aloe Vera.

En cuanto a la gastronomía, es muy variada, pues sus cuatro restaurantes tienen diversas especialidades, pero sin lugar a dudas, uno de sus mayores atractivos es el campo de golf, con espléndida vista al mar Caribe. El hotel cuenta con los más exclusivos planes de bodas y actividades especiales, como yoga en el agua. Su gerente y anfitrión, el colombiano, Mauricio Almonacid, nos despide luego de una gran pasadía y regresamos a la ciudad.

La noche termina degustando los mejores platos de la cocina mediterránea y mariscos, en el restaurante The Green House, ubicado en Mambo beach.

Planes de boda en el hotel Hotel Santa Bárbara Beach & Golf Resort
Curazao forma
parte de las Islas de
sotavento
del Caribe holandés, y por ello
está ubicada
geográficamente fuera de la franja de
huracanes.

Día para divertirse
Entre bronceadores, gafas de sol y vestidos de baño, empieza un nuevo día para zarpar desde el Sea Aquarium con destino a la Playa Kalki en Westpunt, a bordo del bote Pelikan. Este inolvidable recorrido cuenta con un profesional equipo para practicar snorkel y nadar al lado de las tortugas. Música, bebidas y comida son el complemento de este paseo que dura aproximadamente cinco horas. Para evitar las molestias de la marea alta, el regreso a la capital, se hace en un cómodo bus.

Ya en la noche, el restaurante Saint Tropez Ocean Club nos recibe con su inigualable piscina que parece  continuar en el mar. La cocina internacional donde se destacan los pescados, son la especialidad del lugar.

Pero las actividades aún no terminan, sería imperdonable estar en esta isla y no probar suerte en el casino ‘Carnaval’, que ofrece una gran variedad de máquinas tragamonedas y mesas de juego en medio de un divertido ambiente de vida nocturna.

El nuevo día invita a recargar energías con un masaje en el Natural Blends Esthetics, ubicado en la playa del  hotel Renaissance, y entre el sonido del mar y las expertas manos de las masajistas, se logra el relax total.

Ahora el emblemático restaurante De Gouverneur nos espera con sus opciones de comida caribeña e  internacional.

Puente Reina Emma

Al terminar el almuerzo, el acogedor clima es apropiado para hacer un recorrido por el centro histórico de la isla, donde se destaca el Puente Reina Juliana, uno de los más grandes del mundo, a 185 pies sobre el nivel del mar en la bahía de Santa Ana, debajo de él pasan los cruceros. Tiene cuatro carriles para vehículos y una hermosa vista que abarca Punda, Otrobanda y el Schottegat. Paralelo a él, está el famoso puente flotante, Reina Emma, que se abre cada vez que pasan barcos por el puerto, sugestivamente nos invita a cruzarlo, pues al final están las tiendas de las grandes marcas, donde seguramente disfrutaremos haciendo algunas compras, perfumes y zapatos, seguro hacen parte de la lista.

Y por supuesto, no podemos dejar de visitar la Licorera para comprar el famoso Curaçao, licor dulce y  ligeramente amargo de color azul vibrante, extraído de la cáscara deshidratada de naranja, con el cual se  preparan deliciosos cocteles.

El restaurante Oporto es una gran opción para la cena, hay música en vivo y un menú variado, su gran atractivo es la ubicación, ya que está construido sobre una estructura de madera sobre pilotes en la Waaigat, un cuerpo de aguas interiores en el centro histórico de Willemstad.

Campo de golf en el hotel Hotel Santa Bárbara Beach & Golf Resort

Un hermoso recuerdo
El último día de nuestro viaje empieza con la esperada visita al Sea Aquarium para conocer lindas especies marinas, admirar la ferocidad de los tiburones y disfrutar la presentación del show de los delfines y los leones marinos, entre otros.

Nuestra partida se acerca, pero no podemos dejar de probar los ligeros platillos y la refrescante limonada del restaurante Hemingway, ubicado en una hermosa playa de la isla.

Sin lugar a dudas, Curazao es un destino para repetir, pues aún quedan muchos restaurantes y playas por conocer. No me queda más que decir: ‘danki’ (gracias) y ‘ te otro biaha’ (hasta pronto), isla bonita.

Su área
histórica, centro
de la ciudad y
puerto, fueron declarados
Patrimonio Mundial
de la Humanidad por la Unesco en el año 1997.

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