CULTURA DE ULTRATUMBA

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¿Estar en un cementerio de noche?… para muchos sería una posibilidad lejana, lo cierto es que en Bogotá hacer recorridos de ultratumba en el cementerio Central se ha convertido en un buen plan. A propósito del mes de octubre, los invitamos a conocer este atractivo turístico.

Por. Cristy Jiménez

La luz del sol se empieza a ocultar, es viernes y los portones negros del cementerio Central se abren para que decenas de curiosos se adentren en su historia. Una que desde su creación en 1836 ha estado estrechamente ligada con la historia de Bogotá y del país. “Lo único que tenemos seguro es la muerte”, asegura Juan Carlos Pardo, el guía que nos acompaña esta noche. Cuenta la leyenda que muchos visitantes del camposanto, han visto correr entre los mausoleos a dos traviesas niñas, se cree que son los espíritus de las hermanitas Bodmer, dos pequeñas que habrían muerto de una extraña enfermedad denominada ‘sangre azul’ en el siglo XIX. Según los relatos populares, sus tumbas son visitadas con fe después de que un niño con los mismos síntomas sanara milagrosamente. Desde entonces se cree que curan las más complejas enfermedades.

Como ésta, el cementerio nos deleita con decenas de historias de los más ilustres  personajes de esta ciudad.

Una tumba, un favor
El lunes es el día de las ‘Benditas almas’ y ese día, los creyentes de acuerdo a su necesidad acuden a diferentes tumbas. Para el empleo está la de Leo Kopp Koppel, un empresario alemán reconocido por fundar Bavaria y por la enorme generosidad que tuvo con sus empleados durante su vida. Los favores se le piden al oído de su estatua dorada y muchos aseguran ser escuchados.

Por su parte, los incomprendidos o los enamorados de ‘imposibles’ encontrarán en el céntrico lugar, los restos del poeta José Asunción Silva, quien se suicidó. De acuerdo con la historia su cuerpo esperó años para ser enterrado allí, ya que para la iglesia católica era un desacierto que alguien que murió en sus condiciones, hiciera parte del lugar.

Rafael Pombo, quizás uno de los más emblemáticos escritores de Colombia, recordado por sus obras como: ‘El renacuajo paseador’, ‘La pobre viejecita’, ‘Simón el bobito’, ‘Juan Matachín’ y decenas de cuentos, también reposa en el emblemático lugar ubicado en la reconocida calle 26 a pocas cuadras de la Avenida Caracas.

El cementerio
se construyó
en 1836 , cuando se
prohibió enterrar
a los muertos en las
iglesias.

Para los amantes de la historia patria, al costado oriental del cementerio se halla la morada final del general Santander. Por su parte, el autor del himno nacional de Colombia, Oreste Síndici, también tiene su espacio en el patrimonio arquitectónico.

En medio del tranquilo lugar, también se hallan las moradas finales de reconocidos líderes políticos como Carlos Pizarro, Luis Carlos Galán, Eduardo Santos, Gustavo Rojas Pinilla, Alfonso López Pumarejo y Alfonso López Michelsen.

En sus cientos de tumbas aún reposan los restos de algunas de las víctimas de aquel 9 de abril de 1948 y de miles de anónimos que han construido la historia de la ciudad.

En sus orígenes la forma elíptica del cementerio simbolizaba la ascensión de las almas al paraíso. Al cementerio antiguo se fueron sumando a través del tiempo otros como el Cementerio Civil, el Cementerio de los Pobres y el Cementerio de los Paupérrimos. Actualmente, estos conforman lo que conocemos como Cementerio Central de Bogotá, declarado Monumento Nacional en 1984.

La necrópolis es un atractivo turístico, pero también es un cementerio activo, por lo que además de su valor histórico y museal, debe ser visitado con mucho respeto.

Tras cerca de dos horas de recorrido cultural es hora de partir… los muertos deben descansar.

Los recorridos
son organizados
por el IDRD
de forma gratuita, en
ocasiones empresas
privadas realizan el
recorrido y al final solicitan
un aporte voluntario.

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