Su casa parece una galería de arte. Obras exhibidas en todas las paredes, los pequeños detalles complemetan el conjunto, una mezcla entre Pop Art y cultura mexicana, en verdad la decoración encanta. Nadie pensaría que es la casa de un hombre separado, los muebles y objetos son cálidos y están perfectamente ubicados.

Por: Magda Egas Fotos: Santiago Castro

Una suave música clásica complementa el escenario… el mejor de los anfitriones hace su aparición para explicar parte de su selección artística. “Esta es mi colección ‘La Sombra Dorada’, son fotos de marcos artesanales que, a veces, son más bonitos que las mismas obras. Las personas que los hacen son como los publicistas: quieren resaltar el producto y al cliente, (están ahí, pero nadie los ve, son anónimos)”, me cuenta.

Y es que Carlos, es considerado uno de los fotógrafos y publicistas más importantes de Colombia, todo el tiempo está creando. Es un contador de historias cortas y concisas. Tiene ese ingrediente para dejar antojada a la gente. Son narraciones a través de una fotografía o frase célebre.

Inicia nuestra entrevista, a lo lejos está la icónica foto de Luis Carlos Galán, esa que lo inmortalizó; en su haber hay muchas otras que fueron historia por captar la esencia del personaje: la de Jaime Garzón desnudo cubriéndose con la bandera de Colombia, la de Isabella Santodomingo desnuda sobre un caballo, la de Pacheco y su loro; en fin, medio país ha pasado por el “parpadeo” de este maestro.

¿Caleño?
Nací en Palmira. Soy valluno de nacimiento, pero caleño de vocación, de espíritu, de formación, de juventud. Uno es de donde se gasta la juventud. Mi familia es paisa, entre antioqueños y caldenses, pero fui criado en Cali. Lo que significa que mi gastronomía es una combinación de champús, arepa, fríjoles, tamal valluno y arroz atollado. Mejor dicho, ¡la mezcla perfecta! (Risas).

Estudia pintura en la Escuela de Bellas Artes en Cali. ¿Por qué esa afición?
Soñaba con ser pintor. Desde muy niño estaba metido en el tema de la imagen, las tiras cómicas, Supermán y el Pato Donald. La imagen tuvo mucha influencia en la visión del mundo que yo tenía y con el tiempo eso fue generando un gusto por el dibujo. Pensé: quiero ser artista. Nunca desarrollé la pintura. Estudié eso, que derivó en el Diseño Gráfico y en mi vocación original que es la imagen.

¿Pensaba en el dinero cuando quería ser artista?
No. La vocación es diferente al propósito comercial de vida, digámoslo así. Por supuesto, conozco gente que su vocación en la vida es ser rico y hacer mucho dinero. Cuando uno dice: “quiero ser artista”, se busca reconocimiento del talento. Sería contradictorio decir: “quiero ser pintor rico”, puede que pase, pero ese no es el fin del artista.

Nunca quise ser millonario, el oficio de hacer plata ocupa mucho tiempo, neuronas y energía. Eso está bien si quieres hacer dinero, pero si tus prioridades son otras, es como decía Gonzálo Arango (el Papa Negro de los 60´s): “Si quieres ser Dios, deja de ser algo”. Si quieres ser rico y millonario, tienes que sacrificar otra cosa. El trabajo  artístico exige disciplina y rigor.

Está creando desde que amanece hasta que anochece… ¿Cómo es esa faceta de director creativo?
Uno es la juventud que haya vivido. Es la escuela de la vida, lo que uno aprenda en esa época es lo que te llevará a ser el resto de la vida. Mi juventud es Cali, sus festivales de arte, los nadaístas, los Mayolos, los Ospinas, la rumba y la Salsa. El Cali del 68.

Recuerdo los nadaistas y los pintores que llevaba Fanny Mickey a Cali. Me crié y gasté muchas neuronas, entusiasmos y amores de juventud en los festivales de arte. Cali era la capital del arte y la cultura de Colombia. Eso nos impactó tanto en la juventud que todos queríamos ser nadaístas. Era poder conquistar a todas las mujeres divinas, porque ellas le ‘jalaban’ a los intelectuales y a los poetas. Lo que hago hoy tiene que ver con eso, sigo siendo ese caleño de festival de arte de Cali, sigo soñando con sus imágenes, con el mundo que me imaginaba en esa época.

Los publicistas de ahora no quieren cambiar el mundo,
quieren hacer lo que está de moda. No estoy acostumbrado a
eso, lo que me enseñó Nicholls, es que uno tiene que romper modas, e imponer otras.

¿Cómo era esa energía de finales de los 60’s?
Los nadaístas marcaron al país en esa época. Mayo del 68 en Europa nos influenció mucho. Era la guerra de Vietnam, Woodstock y los hippies, había una influencia muy fuerte. Después de esto no he visto ningún movimiento juvenil tan arraigado e importante. El mundo siguió, han pasado muchas cosas, pero nada con esa potencia. Era una energía que marcó una época, soy parte de eso. Quizás si no hubiera existido en ese momento, estaría haciendo una cosa muy distinta.

Luego viene Propaganda Época…
Entré a Propaganda Época en Cali, en unas vacaciones. Mi hermana conocía al dueño de la agencia, Jaime Correa. Él era periodista y me dijo: “venga y nos ayuda en vacaciones”. Llegué ahí como dibujante.

Empecé a conocer publicistas, fotógrafos y me fascinó. Pensaba: “este es el mundo que yo quiero. ¡Ya no quiero ser pintor! Ellos están pasados de moda; los publicistas son los que mandan la parada, hacen cosas para televisión,  periódicos y empresas”. En esa época era muy importante la ilustración, ahí empecé mi rol con el Diseño Gráfico.

¿Cómo se convierte en creativo?
En esa época Hernán Nicholls, mi maestro en la publicidad, a quien conocí en Propaganda Época, se retira y funda una agencia. Me invita a ser socio y me nombra como director creativo. Él fue quien me insertó en el mundo de la publicidad, era un intelectual. La publicidad es el servicio militar de la poesía, el creativo debe aprovechar al máximo el espacio que el cliente está pagando, su mensaje debe ser tan artístico, directo y poético, que logre plasmar lo que él quiere para calarle al consumidor final. No es rellenar con cualquier cosa.

El proceso es: piense, ponga un título del carajo, enfrente la idea y sorprenda, porque no hay nada más chévere que encontrar cosas nuevas. Esa era la filosofía de Nicholls y me acostumbré a eso, soy perfeccionista en ese sentido. Siempre busco una idea nueva, eso lo hago con mis exposiciones de arte, todas son distintas. Busco innovar, busco la alquimia de la imagen, que es lo mío.

Siempre soñé con tener una agencia de publicidad sin clientes, donde el cliente fuera yo. Ya casi lo logro (risas). Tengo un par de clientes, pero soy mi cliente principal, me invento exposiciones y hago lo que quiero.

Se va a EE.UU. a estudiar pintura y fotografía, ¿cómo es eso?
En 1969, yo pedí una licencia en Nicholls y me fui a EE.UU. Ahí pensé: mi vocación siempre ha sido el Diseño Gráfico, la imagen y la pintura, pero después de un tiempo de trabajar en publicidad supe que para ser un buen creativo publicitario necesitaba entender la fotografía.

Allá estuve dos años. Estudié fotografía, no porque quisiera ser un buen fotógrafo (hago fotografía, pero no soy fotógrafo). Ese es un oficio que demanda otros rigores y otro tipo de actitud mucho más comprometida con la foto como tal, yo la uso como un lenguaje, de hecho nunca he hecho fotografía publicitaria. Lo más cercano ha sido el trabajo con candidatos políticos. Son retratos, esa disciplina me ha apasionado siempre.

¿Cree que el fotógrafo debe tener algo de psicólogo?
Creo que la Psicología funciona para todos los oficios. Diría que más que psicólogo, el fotógrafo tiene que ser un buen retratista, ser cómplice, conversador y comunicador.

¿Cómo llegó al retrato?
Cuando era niño, a mi casa llegaba la revista Life y ahí aparecían los personajes más famosos del mundo, captados por los mejores fotógrafos. Las celebridades me producían fascinación, hasta el punto que yo decía: ¿será que Elvis es un genio o una persona corriente? ¿Por qué es célebre? Las celebridades son mi obsesión. Entre más famoso es un personaje, más frágil es ante una cámara. Los muy famosos le tienen miedo a no salir bien en las imágenes, creen que tienen que estar sonriendo, por ejemplo.

fsc_4657¿Qué ingredientes debe tener un buen ser humano?
Un buen ser humano es el que no tiene nada que esconder. Tuve un amigo en Los Ángeles que decía: el mundo se divide entre los que son gente y los que no. Yo le agregaría: el mundo se divide entre los que contestan el celular (así no reconozcan el teléfono) y los que no. Yo siempre contesto mi celular, duermo tranquilo, no tengo por qué huir, no le debo plata a nadie para que me llamen a media noche a cobrar (risas).

Podría decir que su experiencia se concentra en tres puntos: creación publicitaria, Diseño Gráfico y desarrollo de imagen pública y política.
En el ámbito profesional soy publicista. Donde soy amateur, es en la parte artística. Hace 10 años vengo haciendo exposiciones. Mi trabajo es ser siempre “La Sombra Dorada”, para que los productos se vean geniales.

¿El “top” de sus productos es Duque Imagen?
Duque Imagen surge, porque en la medida que fui trabajando productos comerciales, Chitos, bancos, etc…, empecé a girar hacia la imagen pública, campañas políticas, imagen institucional de las empresas y demás. De alguna manera todo el tema del que hablábamos al principio empezó a pasar factura: era una época muy política, guerra de Vietnam, había que ir contra la guerra. Todo eso se va quedando ahí y eso tiene un trasfondo político.

En 1982, aparece el tema de Luis Carlos Galán, con su camisa roja. No he manejado mucho el discurso político, por ahí 3 presidenciales. Galán, Pastrana y Uribe, con ‘Mano firme, corazón grande’.

De Galán tengo 2 imágenes, una que es un afiche del grito comunero (basado en una fotografía de un  santandereano) y la otra en la que Galán mira hacia el horizonte. Esa foto está inspirada en la foto del Che Guevara.

Tuve un amigo que decía: el mundo se divide entre los
que son gente y los que no. Yo le agregaría: el mundo se
divide entre los que contestan el celular (así no reconozcan
el teléfono) y los que no, porque esconden algo.

¿Ha sido feliz?
He vivido feliz, he estado casado cinco veces. Mi primera mujer fue Consuelo Delgado, caleña. De esa relación tuve una hija que es fotógrafa de moda. La segunda, fue Adelaida Prieto, con ella no tuve hijos. La tercera fue Ivonne Gennrich (quien murió hace un año), con quien tuve a mi segunda hija.

En cuarto lugar, vino María Fernanda Urrea. Finalmente, el último matrimonio fue con Margarita Bernal, ella se define como periodista – cocinera. Tiene una columna gastronómica en El Tiempo. Duramos 15 años casados, nos separamos hace 10 meses.

Llega un momento en que uno piensa, que eso de ser inteligentísimo todo el tiempo y seductor para conseguirse una novia y volverse a casar, es una pendejada. Uno ha vivido muchas cosas, pero pocas son de uno realmente.

fsc_4717¿Qué hace en sus ratos libres?
Todos mi ratos son libres, tengo compromisos profesionales, pero el tema lo disfruto tanto que no lo considero trabajo. Me gusta estar con clientes que me agradan, con gente que aprecie mi trabajo. Eso no es un buen negocio, el buen negocio es aguantarse a los clientes aburridores, hacer lo que ellos digan que quieren hacer. Darles gusto.

¿Cómo ve a los publicistas hoy en día?
Son muy distintos a los de mi época. Son más del oficio, son hijos de los medios de comunicación, de internet, de las redes, de la música, de otro tipo de expresión, de un cine de Hollywood de súper producción. Tienen una educación visual más poderosa porque han tenido más contacto con eso, pero son mucho menos creativos, tienen más influencias, más moda en la cabeza. Ellos no quieren cambiar el mundo, quieren hacer lo que está de moda. No estoy acostumbrado a eso, lo que me enseñó Nicholls, es que uno tiene que romper modas, e imponer otras.

¿Sigue siendo la mujer un objeto publicitario?
Sí. Pero es distinto a lo que sucedía antes. El desnudo o el bikini tienen una atracción universal. El desnudo es un tema clásico muy potente, lo que pasa es que hoy, la mujer no es un objeto porque ha ganado mucho terreno políticamente. Los reinados de belleza son ofensivos para mucha gente. Eso significa que el mundo ha cambiado mucho, porque en mi época los reinados eran la sensación. Hoy es distinto, el movimiento femenino también
ha transformado la publicidad.

¿Qué viene para Duque Imagen?
Es un espejo, es mirarme y verme haciendo cosas para mí. Obviamente es una empresa de asesorías, dedico medio tiempo de mi día a eso.

Para mí, fue un honor recordar tantas vivencias. Envíele un mensaje a nuestras lectoras.
He trabajado toda mi vida con mujeres, me han ayudado a ser lo que soy. Han sido cómplices con mi oficio, en ese sentido mi reconocimiento es: mujeres, el mundo debería ser como decía Gabo: la última oportunidad sobre la tierra, debe ser que ellas manejen el mundo y nosotros obedezcamos. Siempre quieren lo mejor para nosotros.

El “Duque”  en frases
  • “Uno es de donde se gasta la juventud”.
  • “La vocación es diferente al propósito comercial de vida”.
  • “Nunca quise ser millonario. El oficio de hacer plata ocupa mucho tiempo, neuronas y energía”.
  • “Uno es la juventud que haya vivido”.
  • “Busco la alquimia de la imagen, que es lo mío”.
  • “Hago fotografía pero no soy fotógrafo”.
  • “Uno ha vivido muchas cosas, pero pocas son de uno realmente”.

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