Por. María Claudia Spataro
Agradecimiento: Nelly Judith Parra, diseñadora de jardines.
Cel. 310 223 1432
Fotos. Cortesía Daniel Alejandro Carvajal

La relación del hombre con la naturaleza existe desde siempre. No podemos olvidar a Adán y Eva en el jardín del Edén y de qué forma la ‘manzana’ cambió nuestra historia.

La naturaleza provee al hombre de sustento y armonía, el paisajismo concretamente hablando, es el arte con el cual el hombre utiliza la naturaleza para obtener espacios propicios que ayuden al ecosistema. Áreas que nos permitan controlar la contaminación y sobre todo, que contribuyan a que tengamos una vida más sana, limpia y relajada.

En la antigüedad, los jardines urbanos crecían en pequeñas áreas delimitadas en los castillos y monasterios en los cuales se cultivaban plantas con valores simbólicos. Por ejemplo: las rosas representaban el amor de Dios, las azucenas la pureza virginal, el manzano era el pecado original y así, podríamos nombrar muchos más. El conocimiento sobre cultivos, vegetación y manejos del agua fueron heredados de los egipcios, romanos y musulmanes.

En la Edad Media, se dedicaba más tiempo al deleite que proporcionaba, la belleza de las plantas. En tiempos del Renacimiento, los jardines eran símbolo de opulencia y estaban cultivados en los terrenos de las clases más altas. Un ejemplo de ello son los jardines del Palacio de Versalles, en cuyas gigantescas extensiones de tierra, podemos ver un juego perfecto de colores, tamaños y texturas que ofrece la naturaleza.

Con la llegada de la Revolución Francesa estos jardines se abrirían al pueblo dando origen a los parques.

DSC_0793 fotos que deben ir¡Verde que te quiero verde!
Por esto y siendo consecuentes con la importancia de vivir en ciudades más bellas y amables, hablamos con Nelly Judith Parra, diseñadora de jardines y paisajista apasionada por su trabajo, que consiste en hacer más agradables los entornos de proyectos arquitectónicos de todos los estratos.

Actualmente, es importante pensar que el desarrollo de las ciudades debe traer consigo el amor por la naturaleza, “esto motiva mi trabajo, el poder expresarme, organizar las zonas verdes, deleitar los ojos de la humanidad, además de generar con estos espacios verdes, ganas de compartir en familia y de pasar momentos en contacto con nuestra tierra”, nos cuenta Nelly.

Cuando le preguntamos sobre su proceso de diseño, nos dice: “analizo, dependiendo del proyecto arquitectónico, si debe ser un jardín activo, pasivo, urbano, privado, si se necesita arborización, empradización, etc”.

Posteriormente, se hace un estudio de suelos para saber qué plantas se pueden sembrar en cada área, se diseña con los colores y texturas que queremos destacar y en qué orden. “Esta es una etapa muy bella de mi trabajo, en la cual aprovecho la riqueza de los colores para hacer degradaciones o contrastes en alturas, etc., según se necesite”.

En el diseño se incluyen elementos naturales que complementan como: piedras, rocas y arcillas, entre otros.

DSC_0777 fotos que deben ir (1)“Con la ayuda de jardineros profesionales (mi equipo de trabajo) se hace la siembra y se organiza el riego por goteo, el cual es muy importante en áreas que no están completamente expuestas a la intemperie y se dificulte su hidratación”.

Añade: “cada jardín es un hijo para el cual es sumamente importante el mantenimiento que se le dé, luego de ser entregado el trabajo. La idea es que envejezca cada vez con más belleza. Las plantas agradecen su cuidado”

“El impacto que los jardines crean sobre las personas, está lleno de buenas vibraciones y de  energía. La sonrisa de estas cuando reciben áreas bellas, es mi motivación. Me alegra contribuir a que en cada proyecto arquitectónico que se entrega, tenga jardines que se conviertan en pequeños pulmones, además de embellecer y organizar nuestras ciudades”, concluye la experta.

El lema es… ¡ser amigable con la naturaleza!

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