Por. Cristy Jiménez
Foto: Cortesía Alan González

Cuando Alan González inició su carrera en la Universidad Nacional, jamás se imaginó que unos cuantos años  más tarde se convertiría en el ángel de decenas de mujeres víctimas de ataque con ácido. Actualmente su  talento y generosidad lo han convertido en uno de los más destacados cirujanos del país, pues más allá de reconstruir rostros, reconstruye almas. Un hombre que, a propósito de la Navidad, nos recuerda la importancia del dar y amar a nuestro prójimo.

Los días de Érika Vanessa Vanegas eran iguales, desde que se levantaba la vida se le había convertido en una carga insufrible, su depresión era aguda. Tenía 16 años y su exnovio en medio de un ataque de celos, la agredió con ácido. Para ocultar su tragedia todo el tiempo la adolescente portaba un pasamontañas que la ayudaba a lidiar con el dolor de ver su rostro desfigurado. Un día mientras Pirry hacía un especial del tema, la producción del programa se comunicó con el doctor Alan González, para que les ‘diera una mano’ con esta paciente, pues él ya tenía experiencia reconstruyendo rostros de soldados.

“Cuando la veo le digo: tranquila, vamos a empezar a trabajar en esto, pero prométeme que vas a dejar de usar el pasamontañas cuando empiece a operarte. Le hicimos cerca de 20 procedimientos quirúrgicos, cambió el pasamontañas por una bufanda y luego se liberó, empezó a reconstruir su vida, ahora tiene una hija y trabaja”, nos cuenta el doctor Alan.

Reconstruyendo vidas
González jamás se imaginó que éste se convertiría en uno de los nuevos rumbos que seguiría su vida. La siguiente en llegar fue Gina Potes, la primera mujer en Colombia atacada con ácido y creadora de la Fundación Reconstruyendo Rostros. Fue ella quien le propuso ayudar a más mujeres víctimas de este flagelo. “Acepté y le pedí que las coordinara, para irlas operando conforme a mis posibilidades, ya que debemos costear los medicamentos, las prótesis y a veces hasta los pasajes del bus para que puedan asistir a sus controles”, asegura el experto cirujano, quien lleva más de 6 años en esta tarea.

Actualmente, se han realizado 180 procedimientos a 11 mujeres. “Lo que he hecho es colaborarles a ellas en el proceso de reconstrucción final estética. De esta forma, después de que ya le han hecho todos los procedimientos posibles en las instituciones del Estado, vienen a mi consultorio. Tengo experiencia en el manejo de la parte reconstructiva y siempre hay algo más que hacerles para que ganen un poco mas de confianza a partir de su autoimagen”, asegura el doctor.

Añade: “Se trata de mejorar aspectos que quizá para la gente no son fundamentales, pero para ellas sí. Después de un episodio de estos es importante mantener la funcionalidad. Ejemplo: que la boca abra para comer o que pueda respirar por la nariz”.

A medida que se van realizando los procedimientos, estas mujeres que vienen derrotadas y tristes, empiezan a recuperar la autoconfianza, mejoran su calidad de vida, la ven de otra manera, vuelven a soñar, a tener  ilusión y esperanza para alcanzar metas.

dsc04839“Aunque en casa siempre me inculcaron que tenía que compartir lo que conseguía, nunca me imaginé en este rol. Hice mi especialización en Cuba, allí me gradué de cirujano plástico, reconstructivo y traumatólogo (este último especialista en el manejo de quemaduras). Durante mis 4 años de formación estuve muy cerca del tema, pues allá un método de suicidio es quemarse. Actualmente, después de acompañar tantas luchas y librar tantas batallas, me alegra ver que una mujer se empodera y se fortalece con cada cirugía”.

Un Robin Hood
Un porcentaje de los procedimientos estéticos que el doctor Alan realiza a pacientes tradicionales, es reservado para patrocinar tratamientos a mujeres víctimas de quemaduras con ácido.

“La cirugía estética no es la del vanidoso, se trata de mejorar el aspecto y autoimagen de una persona. Esta profesión me da la satisfacción de ver cómo se transforman vidas”.

“La gente debe saber que para ser solidario, no es necesario cambiarle la vida a las personas, solo es cuestión de aportarle algo, así sea muy pequeño. Esa es una semilla para que puedan desarrollar sus sueños. Curiosamente, estas mujeres miran al futuro con la frente en alto y en algunos casos es tal su agradecimiento que han bautizado a sus hijos con mi nombre. Qué bendición poder vivir esto”, concluye.

Si va a hacerse una cirugía estética tenga en cuenta:

1. La experiencia del cirujano.
2. Que el centro al que asista esté a la vanguardia en el uso de la tecnología.
3. Que sea una práctica muy ordenada, esta clínica es una de las pocas del país que tiene ISO 9001.
4. Que haya un equipo multidisciplinario para el manejo integral de los pacientes (cirujanos plásticos, médicos estéticos, médicos bionergéticos, nutricionistas, esteticistas, fisioterapeutas, etc.).
5. Una cirugía estética puede cambiar la vida para bien o para mal. Asesórese de cirujanos que estén debidamente certificados.

¿Le gustaría ayudar? Visite: www.reconstruyendorostros.org

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here