Franklin Ramos – La mujer es su obra de arte.

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Por: Magda Egas y Cristy Jiménez
Fotos: Andrés Reina andresreinafotografo@gmail.com Instagram: @andresreinafoto

Este ícono de la belleza es un hombre feliz y soñador que no para un minuto de agradecerle a la vida los regalos que le ha dado. El momposino estudió Artes Plásticas y su oficio lo llevó al mundo de la belleza. Por eso confiesa que las mujeres son su principal inspiración.

Nació en Mompox, uno de los sitios más bellos de nuestro país y se crió entre mujeres, ¿eso es bueno o malo?
Eso es maravilloso porque me sirvió de inspiración y motivación. Desde que nací estuve rodeado de mujeres, mis tías, primas… ¡mamás!, porque tuve tres: mi abuela: María del Cristo Toscano; mi mamá: María Regina y mi tía: María Elisa.

Desde ese momento nació mi respeto y admiración por ellas. Las mujeres de mi familia fueron madres solteras, mi mamá enviudó y en esa época las mujeres guardaban el luto de por vida y no se volvían a casar. Eso me hizo valorar muchas cosas, su integridad, el hecho de salir adelante sin hacer cosas indebidas; siempre dándole ejemplo y valores a sus hijos.

Ese fue el momento crucial que hizo que para mí, la mujer fuera el centro de mi vida. Trabajo y vivo para ellas.

Mompox fue escenario de grandes producciones cinematográficas ¿A quién conoció?
(Risas) ¡No te imaginas! Desde niño me sentí inclinado por ese universo. En mi infancia llegaba muchísima gente de Europa o del extranjero a Mompox (más que colombianos). Lo curioso es que no tenía ni idea quiénes eran, pero me llamaban la atención. Tuve la oportunidad de conocer a Francesco Rosi, un gran director de cine, al actor Rupert Everett, a Alain Delon y su hijo Anthony, a Ornella Muti y también mucho talento colombiano como María Eugenia Dávila, porque en esa época se hacían cortometrajes allá.

Como a los 11 o 12 años tuve la oportunidad de “trabajar” (simbólicamente), ya que no había contrato. La gente que estaba en el pueblo quería darme ese crédito y yo agradecía enormemente la oportunidad de estar con ellos, sin saber lo grandes que eran. Irrumpía en ese ambiente de una manera orgánica.

Mompox es un pueblo muy cuidado que se quedó en el tiempo y eso hace la magia del lugar. A raíz de esto voy descubriendo mi vocación, digo: esto es lo que quiero hacer y empiezo a soñar. Gracias a Dios y a la vida, ese sueño en su mayoría se ha podido cumplir.

¿Por qué decide irse a Medellín?
(Risas) Por un amiga traviesa que tenía, que era “la mala influencia”. Ella me llevó a salir de mi pueblo y pensar que si quería cumplir mis sueños, debía irme de Mompox. Fue una escapada, además yo quería estudiar Artes Plásticas que fue lo que me llevó al tema de la belleza.

Era una amiga de infancia, inquieta, le gustaba explorar y me veía reflejado ahí, en esa búsqueda del espíritu libre. Antes había viajado a Cartagena y Barranquilla, pero Medellín era una ciudad del interior. Empiezo a “abrir los ojos” porque de alguna manera había sido sobreprotegido y veo todo lo que ofrece el mundo.

Pero regresa a Cartagena…
Vuelvo a Cartagena y una persona me lleva a conocer el universo de la estética, me encantó porque era como plasmar Arte en un rostro femenino. Eso me permitió tener una independencia económica y una profesión rentable. Conozco gente importante en Cartagena, hago los primeros pinitos de maquillaje para televisión con las presentadoras locales y luego trabajo con una persona que manejaba los principales eventos de la sociedad cartagenera.

Entro al Reinado Nacional de la Belleza, tengo la oportunidad de conocer a Germán Palomino, mi mentor, mi padrino y un hombre al que quiero y respeto mucho. Él aprecia mi trabajo y al final de las festividades, me invita a trabajar en Bogotá. Creo que no había terminado de preguntar y yo ya estaba con mis maletas empacadas (Risas). En esa época todas las presentadoras de los noticieros ros y del medio iban con él. Empiezo a trabajar y a hacer relaciones con toda esta gente.

Además de su talento ha tenido mucha suerte porque la gente ha respaldado su trabajo… su inspiración.
Es verdad, no uso publicidad, ni otro medio para exponer mi trabajo. La gente ha sido muy generosa conmigo. Creo que eso se debe a mi infancia feliz en Mompox, que es como una fuerza que se refleja en mí. Tengo una frase que es como mi filosofía de vida: “grande es, quien nunca olvida su corazón de niño”. Me inspiro en mi niñez, en los atardeceres, en la Navidad, en momentos de mi infancia.

Mi madre decía: “haga lo que quiera, pero siempre lleve la frente en alto” y esa lección la tengo muy marcada.

¡Las mujeres de su casa eran de avanzada!
Soy muy privilegiado porque a pesar de que mi mamá era una mujer “pueblerina”, no tenía restricciones mentales. Era abierta de pensamiento, tenía un espíritu tan libre que quizás sembró en mí, lo que ella quiso hacer en su momento. En aquella época las mujeres se casaban muy jóvenes, luego enviudó y crió a 5 hijos sembrándonos lo mejor. Por eso miro a la mujer con respeto y admiración.

Luego Franklin se dispara y llega a los canales privados de Bogotá.
Trabajé con Germán Palomino casi dos años y la gente que conocí empieza a hablar muy bien de mí. Paola Turbay, Paula Andrea Betancourt y todas estas mujeres depositan esa confianza en mí, esa ha sido la publicidad más grande que he tenido. Vivo muy agradecido con el medio por eso. También he tratado de hacer valer la profesión y darle el lugar que se merece. Empieza este “boom” de los estilismos, del ‘make up artist’, que fue maravilloso porque era un trabajo con enfoque artístico.

¿Luego vienen los realities?
Trabajé por mucho tiempo detrás de cámaras haciendo el ‘styling’ de varias producciones, me querían en televisión, pero siempre me proponían cosas que no quería hacer. Por ejemplo, llegar al reinado de Cartagena y criticar a las reinas, ser comentarista para cuestionar la forma de vestir de las mujeres y no quería hacerlo. Yo mejor que nadie conozco a la mujer y sé todo el esfuerzo que hay detrás de una chica cuando se enfrenta al público, ese trabajo sicológico que hay que hacer para empoderarla.

Desde que descubrí que el don que Dios me dio era para empoderar a la mujer, he sido bendecido y es una forma de devolverles a ellas lo que me han dado como profesional y ser humano. A mis grandes amigas las conocí en este medio y las he visto crecer. Eso me ha ayudado a mantener los pies sobre la tierra.

Posteriormente me ofrecen ‘Colombia’s Next Top Model’, un proyecto a través del cual puedo mostrar mi esencia. Eso me permite llegar a miles de mujeres, para educarlas y hacer que se sientan bien como son. Para mí, todas en su raza, color, talla y estatura son divinas.

¿Muchas críticas?
Sí, muchísimas. La gente al principio me vio como el verdugo, pero posteriormente la percepción cambió. Las críticas permiten mejorar, mirar hacía adentro y entender qué es lo que no estás haciendo bien.

¿Usted era duro con las modelos?
Lo sigo siendo, pero es que la disciplina y la constancia es lo que te lleva al éxito, eso pasa en cualquier profesión. A veces la gente crea falsas concepciones, creen que porque eres exigente eres malgeniado.

Es un estudioso de lo que pasa en el medio y está a la altura de cualquier maquillador del mundo.
Eso ha ocurrido gracias a que entendí el poder de la comunicación y de la palabra. He conocido casos de personas con autoestima baja, afectadas por el tema de la belleza y la estética. He estudiado y me he preparado para tener bases sólidas, para aconsejar y empoderar a esas mujeres. Uno como líder de opinión, tiene un poder muy grande y es importante usarlo adecuadamente.

Una vez en un supermercado una mujer se me acercó, me dio un abrazo y me dijo: “muchas gracias”. Me explicó que un día en medio de su proceso de separación y de una profunda depresión, prendió el televisor, yo estaba hablando en el programa sobre autoestima y sintió que el mensaje era directamente para ella.

Visita muchas ferias en el mundo ¿Habla inglés perfectamente?
Viajar y conocer esas tendencias es parte de la preparación. No hablo un inglés perfecto,  ero si me comunico y me esfuerzo para lograrlo. Ya no trabajo solo en Colombia, sino en diferentes lugares del mundo, por eso es importante capacitarse en ese sentido, porque hay directores de comerciales y fotógrafos que, aunque les encante el español, no lo hablan. Estoy en un constante aprendizaje.

¿Cómo se cuida?
Han sido años de muchas búsquedas para llegar a una paz interior, disfruto de mi casa, que es lo que soñé. Este mundo va muy rápido y si no tienes la parte espiritual bien cimentada, te enloqueces y te crees el cuento de la fama. Practico cábala y eso me ha ayudado a tener una buena relación con el mundo, me da herramientas para ser un mejor ser humano.

¿Qué come para tener una piel tan bonita?
Suelo trabajar por largas jornadas, por eso debo estar muy bien alimentado y como mucho. Afortunadamente tengo el metabolismo acelerado, también tiene que ver con mi personalidad y el ritmo del trabajo. No gano peso fácilmente, lo que es una bendición, ahora me siento orgulloso, pero en algún momento sufrí por ser tan delgado. En el colegio no podía jugar muchas cosas porque sentía que me iba a partir.

Soy vegetariano y cuasi vegano, la verdad es que me siento muy bien con ese estilo de vida. Consumo muchas almendras, semillas de girasol y chía, eso genera grandes fuentes de  energía. También maní, arándanos, esos alimentos están cargados de nutrientes y  antioxidantes para el cuerpo. Mis amigos me dicen que parezco un pájaro que come
mucho alpiste (risas).

Desde que descubrí que el
don que Dios
me dio era para empoderar a la
mujer, he sido bendecido
y es una forma de
devolverles a ellas lo que
me han dado como profesional y ser
humano.

Amo la lenteja, el frijol y la avena. Me pasa algo curioso, lo que no comía cuando era niño ahora me fascina. Realmente es una alimentación sana, no es hacer dieta forzosa, ni dejar de comer.

Cambiando de tema, ¿una mujer “fea”, con maquillaje puede ser divina?
No creo que exista una mujer fea, siempre les encuentro algo lindo físicamente. Por ejemplo Rossy de Palma, la musa de Almodóvar, tiene una nariz gigante y muchos dirán que no es agraciada, pero eso la hizo volver un ícono.

El maquillaje puede potencializar la belleza de una persona, pero en exceso puede lograr el efecto contrario. Feo para mí es algo que se exceda, que pase de lo femenino a lo grotesco, de lo sensual a lo vulgar. Los excesos en las cirugías por ejemplo son tenaces, nunca he entendido por qué las mujeres (en especial las latinas) se dan tanto látigo y están obsesionadas con la perfección. Para mí la belleza está en la imperfección, en la diferencia. Una cicatriz, un lunar o unas pecas pueden ser muy sexys.

¿Hay educación en lo que usted hace?
¡Por supuesto! Educar a la mujer es uno de mis propósitos, las invito para que lean las etiquetas de lo que se aplican, para que se informen y no usen productos nocivos para su salud. Hay que aprender a no dejarse llevar por la vanidad y a no ser obsesivas con el tema.

¿Además de ser maquillador puede ser un referente en moda, como Pilar Castaño?
Le agradezco a la gente que me da el crédito como referente de moda, yo ofrezco mi humilde opinión. La verdad creo que uno puede criticar, pero constructivamente. A veces no sabes lo que un comentario puede desencadenar en una persona, desconoces si está pasando por un momento difícil. Puede llevar hasta un suicidio.

Aprovecho para hacer un llamado a la gente que nos lee y generar conciencia con el uso de las redes sociales, se puede criticar y manifestar el inconformismo, pero con respeto.

EN POCAS PALABRAS DEFINA:

Sofía Vergara: sensualidad pura.

Paola Turbay: amor incondicional.

Andrea Serna: perseverancia.

Carolina Gómez: dulzura total.

¿Gana mucho dinero?
Me va muy bien, por medio de mi profesión he podido cumplir mis metas. A quienes sueñan con crecer en este universo les digo: sí se puede.

¿Cuál es el éxito de Franklin Ramos?
Creo que no tener filtros, hablarle a la gente con el corazón y la verdad, eso lo notan ellos y lo demuestran con manifestaciones de cariño, sobre todo las mujeres. También me causa mucha alegría que los esposos quieran presentarme a sus esposas, los papás a sus hijas, eso es lo más bonito de esta profesión. Soy muy feliz al saber que con lo que hago puedo ayudar.

Un pequeño secreto para que el maquillaje no se corra.
Aplicar soda fría en el rostro antes de empezar el proceso.

Un secreto para fijar el labial.
Hacer exfoliación antes de poner el labial, eso hace que el maquillaje se adhiera mejor.

¿Tiene alguna presentadora favorita?
Es muy difícil porque cada una tiene su fuerza. Además de las presentadoras de farándula, me gusta una mujer como María Lucía Fernández, que siempre está impecable, eso me recuerda a mi infancia (no porque estés aquí) una Magda Egas, Lina Botero, Pilar Castaño o Virginia Vallejo, siento que eso se ha perdido un poco. Esa elegancia y feminidad, esa mujer empoderada, pero de forma natural.

Obviamente no se le puede quitar el mérito a las niñas de ahora, una Andrea Serna y en general aquellas mujeres con las que de alguna manera crecimos juntos cuando iniciamos nuestras carreras. Yo vivo muy agradecido porque me dejaron plasmar mi trabajo en ellas.

¿Qué proyectos vienen?
Hay muchas sorpresas, en pocos días viene mi nuevo libro. El primero fue un éxito total, agradezco a quienes lo compraron. El siguiente es para que las mujeres aprendan a valorarse y respetarse. Además estoy trabajando en dos productos hechos especialmente para ellas. La idea es ayudarlas a verse más bellas, pero cuidándolas. Lo que más me gusta de este tipo de proyectos es que sean buenos, bonitos y justos.

Gracias Franklin por aceptar nuestra invitación.
Para mí es motivo de orgullo que me hayas elegido para hacer parte de tu revista, siempre te he admirado. Aprovechando esta ventana quiero decir que solo tengo gratitud infinita para esas mujeres que me brindan su cariño y amor, que confían en mi trabajo y creen en lo que digo y hago.

Suerte Franklin, ¡te mereces todo!

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